Botox: La toxina botulínica en el tratamiento cosmético

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La toxina botulínica, más conocida por Botox, es una proteína producida por una bacteria que se emplea para producir una relajación temporal de los músculos faciales tratados. Este tratamiento permite eliminar las arrugas causadas por el movimiento y en personas jóvenes retrasa la aparición de arrugas.

“Con todo ello, se consigue que la persona adquiera un efecto descansado y natural sin perder su expresión natural”, indica la doctora Matilde Bayton.

Los resultados se empiezan a observar a partir de las 48 horas posteriores al tratamiento y a las 15 días adquieren su manifestación máxima. La duración es variable según la persona y la zona tratada.

Nunca se ha percibido ningún efecto permanente a consecuencia de la toxina botulínica, aunque tras la infiltración puede aparecer dolor de cabeza que remite en 24 o 48 horas.

Contraindicaciones:

  • Si actualmente está embarazada o en proceso de lactancia.
  • Si existe infección en la zona a tratar.
  • Si está tomando alguno de los siguientes fármacos: aminoglucósidos, penicilamina, antipalúdicos, ciclosporina o digitálicos.
  • Si padece enfermedades neurológicas como miastenia gravis, esclerosis lateral amiotrófica, esclerosis múltiples o síndrome de Eaton-Lambert.
En : General

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