S&P: la Covid-19 ha reducido la demanda mundial de petróleo a largo plazo

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S&P: la Covid-19 ha reducido la demanda mundial de petróleo a largo plazo

Según un informe de S&P sobre la transición energética, la Covid-19 ha reducido la demanda mundial de petróleo a largo plazo en 2,5 millones de barriles por día.

El texto también señala que la menor demanda mundial de energía amenaza al gas más que a otras fuentes de combustible durante los próximos 10 a 20 años.

Según el documento, la demanda de petróleo podría alcanzar su punto máximo en 2025, si las políticas y los comportamientos de las empresas y consumidores cambian drásticamente y se adopta de forma casi total el trabajo desde casa, se generaliza la electrificación en el transporte por carretera y se reduce a la mitad el tráfico aéreo.

En el caso del gas, la revisión a la baja de la demanda mundial de energía hace que esté más expuesto que otras fuentes de combustible porque, como combustible de transición, se encuentra constreñido por la disminución de la demanda de energía primaria, la creciente penetración de las energías renovables y la rigidez de la demanda de carbón, particularmente en Asia.

Los efectos de la pandemia de coronavirus reducirán acumulativamente las emisiones de combustión de CO2 del sector energético en 27,5 gigatoneladas durante 2020-2050, lo que equivale a casi un año completo de emisiones, según S&P, que señala que esa disminución no es suficiente para adelantar sustancialmente el año de pico de demanda de petróleo, que S&P Global Platts Analytics proyecta para final de la década de 2030.

S&P cree que las perspectivas de crecimiento global para las energías renovables generalmente se mantienen intactas, pese a cuestiones como la necesidad creciente de integración con almacenamiento a medida que crece la participación de las energías renovables en el ‘mix’ energético.

Esto, junto con la incertidumbre económica derivada del covid-19, hace que los actores energéticos más grandes, con balances sólidos e integración vertical, con generación y cobertura a través del comercio minorista, estén en mejor posición.

Según el informe, las grandes petroleras podrían desempeñar un papel por su tamaño, por comercializar gas y energía, ser operadores minoristas de combustibles y su experiencia en alta mar, aunque S&P augura que la transición energética será para las grandes petroleras “larga” y “desafiante”.

La OPEP, que celebra su 60 aniversario, vive una de las peores tormentas de su existencia, con una demanda de petróleo débil a raíz de la pandemia y la transición energética, su monopolio cuestionado y discordia entre sus miembros.

“Las perspectivas de la organización nunca han sido tan desfavorables”, afirma Philippe Sébille-López, analista independiente y director de Géopolia.

“Algunos incluso dicen que la OPEP ha pasado de moda. No lo creo”, responde por su parte Carlo Alberto de Casa, analista especializado de Activtrades. La Organización de Países Exportadores de Petróleo “es ciertamente menos influyente que en el pasado, pero sigue siendo un peso pesado”, añade.

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