
La incorporación de trabajadores extranjeros al mercado laboral español se produce mayoritariamente por vías distintas a la contratación directa desde el país de origen. Según los últimos datos disponibles, apenas un 5% de los trabajadores extranjeros llega a España con un contrato laboral firmado previamente, mientras que la mayoría accede al empleo tras procesos de regularización vinculados al arraigo o a la solicitud de asilo.
Este contexto coincide con la puesta en marcha de un mecanismo extraordinario impulsado por el Gobierno con el objetivo de regularizar a cerca de medio millón de personas que ya se encontraban en el país desde el año pasado. La medida ha reavivado el debate entre agentes sociales y económicos sobre las limitaciones de los canales ordinarios de acceso al empleo para trabajadores procedentes de fuera de la Unión Europea.
El arraigo se consolida como la principal vía de acceso al empleo
Aunque la contratación en origen permite que el trabajador llegue con un contrato ya formalizado y pueda incorporarse de inmediato al sistema de Seguridad Social, su utilización sigue siendo reducida. Entre los principales obstáculos figura la necesidad de que las empresas acrediten ante el Servicio Público de Empleo Estatal que no existen candidatos disponibles en el mercado laboral nacional para cubrir el puesto ofertado, un procedimiento conocido como la Situación Nacional de Empleo.
Este requisito no se aplica en determinados supuestos, como cuando se trata de profesiones incluidas en el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura, perfiles altamente cualificados o contrataciones temporales dentro de programas específicos de gestión colectiva en origen. Aun así, su impacto en el conjunto de incorporaciones sigue siendo limitado.
Las estadísticas oficiales sitúan el arraigo como la principal vía de acceso al empleo para trabajadores extranjeros, con un peso del 61% del total. A ello se suma otro 9% de personas que logran regularizar su situación tras permanecer en el país sin visado y un 25% que accede al mercado laboral mediante solicitudes de protección internacional.
Crece el número de residentes regularizados y su aportación al empleo
Al cierre de 2025, más de 394.000 personas extranjeras contaban con permiso de residencia por arraigo, el nivel más alto registrado desde que existen datos comparables. Este incremento está relacionado con la reforma del sistema aprobada en 2022, que ha facilitado el acceso a este tipo de autorización y ha elevado su peso dentro del conjunto de permisos de residencia vigentes.
De ese total, más de la mitad, 214.000 personas, estaban afiliadas a la Seguridad Social, lo que refleja su integración en el mercado laboral. La tasa de empleo es superior entre los hombres que entre las mujeres y presenta diferencias según el país de origen, con algunos colectivos superando el 66% de afiliación.
La incorporación de trabajadores extranjeros ha sido determinante para sostener el crecimiento del empleo en los últimos años. Solo en el último ejercicio concentraron más del 60% de los nuevos puestos de trabajo creados, mientras que en marzo de este año el número total de afiliados extranjeros superó ya los 3,2 millones de personas. Estos datos refuerzan el papel de la inmigración laboral como uno de los principales factores de apoyo al mercado de trabajo en España en un contexto marcado por el envejecimiento de la población activa.


