La moda española ante un nuevo cruce de caminos en Barcelona Fashion Summit

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La moda española ante un nuevo cruce de caminos en Barcelona Fashion Summit

La industria española de la moda volvió a mirarse a sí misma en Barcelona con motivo de la decimocuarta edición del Barcelona Fashion Summit, celebrada en el Palau de la Música Catalana. El encuentro reunió a más de quinientos directivos, ejecutivos y expertos del sector en un momento marcado por la inestabilidad económica, las tensiones geopolíticas y una transformación profunda del consumo. Bajo el lema Crossroad. Hacer moda en un mundo que tiembla, la jornada se planteó como un espacio para reflexionar sobre cómo gestionar el negocio cuando el cambio deja de ser coyuntural y pasa a ser estructural.

El programa combinó ponencias estratégicas, mesas redondas y conversaciones que abordaron cuestiones clave como el liderazgo, la gestión del riesgo, las operaciones y el papel del producto. Entre los protagonistas figuraron Toni Ruiz, presidente y consejero delegado de Mango; Gemma d’Auria, responsable global de moda en McKinsey & Company; Javier Vello, al frente de EY Studio+, así como creativos y directivos procedentes de ámbitos diversos de la cadena de valor.

La apertura institucional corrió a cargo de Miquel Sàmper, conseller de Empresa i Treball de la Generalitat de Catalunya, quien subrayó el carácter estratégico del negocio de la moda y la necesidad de consolidarlo como una auténtica industria. En su intervención, apuntó a desafíos transversales como la guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos o la falta de mano de obra cualificada. “Tenemos un déficit de formación profesional, de profesionales que puedan hacer posible la continuidad de sus proyectos. Nos falta mano de obra”, advirtió.

Uno de los ejes conceptuales de la jornada fue la gestión del riesgo en un entorno imprevisible. Desde una perspectiva académica e internacional, Daniel Ralph, fundador del Centre for Risk Studies de la Universidad de Cambridge, cuestionó los planes tradicionales a medio plazo. A su juicio, “los planes de entre tres y cinco años no son planes, son apuestas”, defendiendo la necesidad de sustituir predicciones rígidas por previsiones flexibles. En un contexto de cambios acelerados, señaló, el papel del directivo pasa por anticipar escenarios y preparar a las organizaciones para afrontarlos.

Esta idea encontró eco en la intervención de Toni Ruiz, que puso el foco en la planificación como herramienta de resiliencia. “Nunca dedicamos suficiente tiempo a pensar en el futuro, y es fundamental”, afirmó, insistiendo en que, aunque no se pueda controlar todo, las empresas sí pueden trabajar con mapas de riesgos que les permitan evaluar escenarios posibles. Su reflexión se enmarcó en un momento especialmente sensible para Mango, tras la pérdida de su fundador, Isak Andic, a quien recordó destacando su ambición y su capacidad de reinventar la compañía a lo largo de cuatro décadas. Según Toni -Ruiz, el principal reto reciente ha sido asegurar la continuidad del proyecto empresarial.

Las mesas redondas aportaron una visión práctica sobre cómo aterrizar estas reflexiones en la gestión diaria. En el ámbito del management, directivos como José Antonio Ramos defendieron la importancia de tomar decisiones con rapidez en un entorno volátil, mientras otros ponentes coincidieron en que la incertidumbre ha dejado de ser una anomalía para convertirse en una constante que hay que aprender a manejar. La alineación entre valores, equipos y estrategia emergió como uno de los factores clave para sostener los proyectos a largo plazo.

Las operaciones y la cadena de suministro ocuparon otro de los grandes bloques del encuentro. Ejecutivos de compañías como Zalando o All We Wear Group coincidieron en que, desde 2020, las operaciones han pasado de ser una función de soporte a convertirse en un elemento central de la estrategia. La seguridad de suministro, la gestión del margen y la adaptación a disrupciones como crisis logísticas o cambios climáticos se presentaron como retos ineludibles para el sector.

El producto, sin embargo, se mantuvo como hilo conductor transversal de toda la jornada. Desde una mirada creativa, Oscar García Gutiérrez reflexionó sobre el poder de los símbolos y su capacidad para generar pertenencia, también en la moda. En la última mesa redonda, responsables de marcas como Springfield, Tous o LC Waikiki coincidieron en que tocar el producto sin una reflexión profunda puede poner en riesgo la identidad de marca. En un mercado saturado, apuntaron, el reto pasa por afinar la propuesta y volver a conectar con el consumidor desde la autenticidad.

La jornada se cerró con una ponencia protagonizada por directivos de Inditex, que compartieron claves sobre branding, finanzas y ecommerce desde distintas enseñas del grupo, poniendo de relieve cómo un ecosistema bien coordinado puede seguir generando oportunidades de crecimiento incluso en contextos adversos.

Barcelona Fashion Summit volvió así a consolidarse como un espacio de análisis colectivo para una industria que asume que el suelo seguirá moviéndose. Lejos de buscar respuestas cerradas, el encuentro dejó una conclusión compartida. En un mundo que tiembla, la moda española se enfrenta a su cruce de caminos apostando por visión, adaptación y un renovado foco en el producto como eje del negocio.