El Centro Botín continúa sus obras a buen ritmo

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Los trabajos de hormigonado de la losa inferior del sótano del edificio del Centro Botín, diseñado por el arquitecto Renzo Piano e impulsado por la Fundación Botín, han finalizado el pasado fin de semana y se espera que en la primavera de 2013 su “esqueleto” sea ya visible, según los responsables de la obra.

Esta actuación se engloba dentro de la estructura del sótano del edificio, cuya ejecución comenzó a mediados de julio de 2012 con los muros de pantalla perimetrales. Posteriormente se procedió a la excavación y vaciado del sótano, paralelamente a la colocación del sistema de acodalamiento o puntales de sostenimiento.

Todas estas actuaciones se están desarrollando a buen ritmo y dentro de la planificación prevista. El presidente de la Fundación Botín, Emilio Botín, ha visitado las obras y está puntualmente informado de las mismas, como también lo está el arquitecto genovés, quien no ha acudido a ver cómo marchan los trabajos aunque sí lo ha hecho su equipo.

En este sentido, en una visita técnica a las obras para la prensa, desde la Fundación Botín se ha asegurado que se mantienen los plazos de ejecución previstos, tanto para el Centro Botín, que se inaugurará en junio de 2014, como para el túnel, que también estará concluido en 2014.

La Fundación Botín destinará un total de 77 millones de euros a la edificación del Centro Botín, la mayor inversión privada en una infraestructura cultural en España. La construcción está a cargo de OHL-Ascan y la gerencia y dirección de ejecución de obra a Bovis Lend Lease.

El Centro Botín tiene prevista su inauguración para junio de 2014. La Fundación Botín ha comprometido un presupuesto anual de 12,5 millones de euros para el mantenimiento y el desarrollo de actividades en el Centro, basado en un innovador programa educativo que potenciará la creatividad a través del arte.

En el diseño, la ligereza ha sido la principal búsqueda del arquitecto. El edificio se asienta sobre unas columnas para no quitar las vistas de la Bahía y dejar pasar la luz. Una de las mayores innovaciones técnicas del proyecto, que dotará al Centro Botín de un carácter especial, es el revestimiento del edificio con 360.000 piezas de cerámica. Serán como poros por donde “la piel pueda respirar”, de piezas planas en la parte inferior, que se abombarán en los laterales y en su camino hacia la cubierta se irán hinchando hasta abrirse.

Todo para aprovechar la luz que llega de arriba para iluminar los espacios de arte, y la que llegará por abajo, reflejada en el agua, para dar luz a las nuevas plazas cubiertas que el edifico generará.

El edificio se distribuye en dos volúmenes, uno para el arte y el otro para la educación, conectados por un juego de pequeñas plazas y pasarelas que el arquitecto llama “pachinko” (“Pinball” en japonés). El Pachinko será un espacio público que llenará de vida el edificio y servirá, a la vez, como distribuidor exterior del Centro (en algunos detalles, recuerda al juego de ascensores y escaleras exteriores del Centro Pompidou).

El Centro Botín dispondrá de 2.500 m2 para exposiciones, un espacio multifuncional para 300 personas, y espacios educativos y sociales. En planta baja sólo se ocuparán 350 m2 que se destinarán a un espacio social, abierto, que incluirá zonas de estar, restaurante y cafetería, y tienda. Las paredes de la planta baja serán de cristal y las instalaciones estarán en el sótano, para que en todo momento se puedan disfrutar las vistas de la Bahía.

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