Philips eleva un 31% su beneficio

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Philips eleva un 31% su beneficio

Philips logró un beneficio neto atribuido de 164 millones de euros en el primer trimestre de 2019, un 31,2% más respecto al mismo periodo de 2018.

Las ventas de Philips entre enero y marzo sumaron 4.151 millones de euros, un 5,3% más que un año antes, aunque en términos comparables la facturación de la multinacional se incrementó un 2%. Por su parte, los pedidos recibidos crecieron un 2% en datos comparables, frente al incremento del 10% del primer trimestre de 2018.

En Europa Occidental, las ventas de Philips crecieron un 1% anual, mientras que en Norteamérica aumentaron un 6% y en los mercados de crecimiento un 4%.

“Tuvimos un inicio de año razonable, ya que obtuvimos un crecimiento del 2% de las ventas comparables y un aumento de la entrada de pedidos”, declaró Frans van Houten, consejero delegado de Philips.

En este sentido, Van Houten anunció que la compañía sigue confiando en una mejoría de su desempeño durante el curso del ejercicio y reafirmó el objetivo de alcanzar un crecimiento de las ventas comparables de entre el 4% y el 6%, así como una mejora del margen del Ebita ajustado de 100 puntos básicos de media anual entre 2017 y 2020.

Recientemente, Philips presentó VitalMinds una solución integrada de múltiples componentes enfocada en brindar asistencia a los hospitales con un enfoque no farmacológico para reducir el delirio. Un componente clave y único del enfoque es VitalSky, un sistema de terapia de luz personalizado, diseñado para uso clínico en la unidad de cuidados intensivos (UCI).

El innovador sistema ha recibido recientemente la Marca CE y ahora está disponible comercialmente en Alemania, Austria, Suiza, Finlandia y Suecia, con lanzamientos de mercado planeados en otros países europeos durante los próximos dos años.

El delirio, una perturbación grave en las capacidades mentales que produce un pensamiento confuso y una menor conciencia del entorno, ocurre en el 30% a 80% de todos los pacientes de UCI, lo que la convierte en la forma más común de disfunción cognitiva en la medicina de cuidados intensivos.

La aparición de esta insuficiencia cerebral durante el tratamiento de cuidados intensivos tiene consecuencias de largo alcance, duplicando el riesgo de mortalidad de los pacientes en UCI e incluso triplicando la mortalidad en los primeros seis meses después del alta hospitalaria.

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