
Ryanair ha anunciado un cambio significativo en su política de incentivos internos: a partir de noviembre, los empleados de tierra y tripulación recibirán una prima de 2,50 euros por cada maleta de mano que no cumpla con las dimensiones permitidas y que logren identificar antes del embarque. Esta cifra supone un incremento del 66 % respecto al bono actual de 1,50 €, en un movimiento que busca reforzar el cumplimiento estricto de las normas de equipaje de la compañía irlandesa.
Además, Ryanair eliminará el límite mensual de 80 € por trabajador, lo que permitirá que quienes detecten más irregularidades puedan aumentar sus ingresos de forma proporcional. La decisión, ya comunicada internamente, ha sido confirmada por fuentes de la aerolínea.
Mayor presión sobre los pasajeros
Esta medida llega en un contexto de creciente tensión entre las aerolíneas de bajo coste y los pasajeros por el endurecimiento de las políticas de equipaje de mano. En el caso de Ryanair, solo se permite subir al avión gratuitamente con un bulto pequeño que quepa debajo del asiento delantero. Las maletas de mayor tamaño, aunque sean ligeras o de ruedas, deben pagarse aparte como parte del equipaje de cabina o facturado.
El incremento del incentivo podría traducirse en una vigilancia más estricta por parte del personal de la aerolínea, lo que previsiblemente derivará en un mayor número de maletas rechazadas en puerta de embarque y en más pasajeros obligados a pagar suplementos de última hora. Este tipo de cargos adicionales, muchas veces inesperados, son una fuente habitual de quejas entre los clientes de aerolíneas low-cost.
Reacción sindical y empresarial
Fuentes sindicales consultadas han mostrado su preocupación por lo que consideran una “comercialización agresiva del control de equipaje”, que pone a los empleados en una situación incómoda frente al pasajero. “Los incentivos pueden derivar en presiones innecesarias o incluso conflictos con los viajeros, especialmente cuando no hay una regla clara sobre lo que se considera excedente”, afirma un portavoz de USO.
Desde la propia aerolínea, sin embargo, defienden la medida como un estímulo legítimo para reforzar la aplicación de normas que ya están claramente comunicadas al pasajero durante la reserva. “Es una forma de recompensar a quienes aseguran que todos viajen en igualdad de condiciones y que el embarque se realice de forma ágil y ordenada”, ha declarado un portavoz de Ryanair.
Un modelo de negocio bajo presión
El refuerzo de este tipo de políticas coincide con un momento cla1..
ve para las aerolíneas de bajo coste, que enfrentan una intensa competencia y presión sobre los márgenes. A pesar de una fuerte recuperación del tráfico aéreo tras la pandemia, el aumento de costes operativos —incluyendo combustible, tasas aeroportuarias y salarios— está llevando a muchas compañías a buscar ingresos adicionales a través de servicios complementarios.
El equipaje de mano se ha convertido en una fuente relevante de ingresos auxiliares, y Ryanair es una de las aerolíneas más activas en monetizarlo. Este nuevo sistema de incentivos internos puede marcar un precedente para el sector y modificar, una vez más, la experiencia de volar con tarifas mínimas.


