
Renfe ha situado en el 1,83% el seguimiento medio de la huelga de 24 horas convocada este lunes por el Sindicato Ferroviario en el conjunto del grupo, una movilización que la empresa considera de impacto reducido, mientras que la organización sindical ha denunciado presuntas irregularidades en la aplicación de los servicios mínimos y ha avanzado que llevará el caso ante los tribunales.
Según los datos facilitados por la compañía, la participación fue nula durante el turno de noche, alcanzó el 1,59% en el turno de mañana y se elevó al 2,49% durante la tarde. Renfe sostiene que la circulación ferroviaria se desarrolló con normalidad en la mayor parte de la red y que la repercusión de los paros fue limitada en los servicios comerciales.
Por áreas de actividad, la empresa calcula que el seguimiento fue del 1,65% en Renfe Viajeros, del 3,16% en Ingeniería y Mantenimiento y del 0,18% en Mercancías. En el resto de sociedades del grupo, entre ellas Renfe Operadora, Renfe Alquiler Material Ferroviario y Renfe Proyectos Internacionales, el porcentaje habría sido del 0%.
La compañía también ha señalado que, de los trenes comerciales programados, solo cuatro circulaciones fueron suprimidas y que los viajeros afectados fueron recolocados en servicios posteriores. En el caso de los servicios públicos, que incluyen Cercanías, Rodalies y Media Distancia, Renfe estima que la incidencia alcanzó el 4,5% durante la mañana y el 5,1% por la tarde.
En Cercanías de Madrid, la operadora cifra el impacto de la huelga en el 0%, mientras que en Rodalies sitúa la afectación de los servicios de tarde en el 5,2%. La empresa ha defendido que los datos reflejan una adhesión minoritaria a la convocatoria y ha reprochado al sindicato la incertidumbre generada entre los usuarios en una fecha de alta movilidad.
Frente a esta valoración, el Sindicato Ferroviario ha acusado a Renfe de emplear “malas artes” para limitar el ejercicio del derecho de huelga. La organización sostiene que la empresa habría aplicado unos servicios mínimos desproporcionados y denuncia, entre otras cuestiones, la entrega fuera de plazo de algunas comunicaciones, la circulación de trenes que no considera esenciales y presiones sobre trabajadores llamados a secundar el paro.
El sindicato también cuestiona la utilización de trenes en doble composición y denuncia una falta de coordinación en los turnos vinculados a los servicios mínimos. A su juicio, estas circunstancias habrían reducido de forma artificial el alcance visible de la huelga y distorsionado el balance ofrecido por la compañía.
Según su propio recuento, hasta las 16.00 horas se habían registrado incidencias en 124 servicios, entre cancelaciones y retrasos, con una afectación estimada sobre 4.606 viajeros y una pérdida acumulada de 1.349 minutos. Estas cifras no coinciden con las difundidas por Renfe.
La huelga forma parte de un conflicto ligado, entre otros motivos, a las críticas sindicales sobre la situación de Renfe Mercancías y al cumplimiento de acuerdos laborales previos. El Sindicato Ferroviario mantiene convocada una nueva jornada de paro para el próximo 15 de julio, aunque los servicios mínimos de esa fecha deberán concretarse posteriormente.


