Bruselas quiere proteger la seguridad económica de la UE

0
721

Bruselas quiere proteger la seguridad económica de la UE

Bruselas quiere proteger la economía de la UE de riesgos potenciales y al mismo tiempo mantener la economía abierta al comercio y la inversión. Este objetivo es nuevo, pero ha evolucionado con el cambiante panorama geopolítico. El miércoles, la Comisión Europea propuso una serie de medidas con las que pretende endurecer y endurecer los controles a las inversiones en empresas de terceros países, especialmente aquellas relacionadas con tecnologías avanzadas y de doble uso.
El paquete presentado el miércoles se centra en tres pilares: fortalecer la competitividad de la UE, protegerla contra riesgos y construir alianzas con tantos países como sea posible para proteger los intereses de seguridad económica. El paquete propone controles más estrictos sobre la inversión extranjera, incluso a través de filiales ubicadas en la UE, y de manera similar propone fomentar una mayor coordinación entre los estados miembros sobre estos controles de exportación y así aumentar la competencia a nivel nacional. Por otro lado, abre la posibilidad de un análisis más detallado de los riesgos de las inversiones de la UE en terceros países, especialmente en lo que respecta a determinadas tecnologías.
Además, abre oportunidades para mejorar la seguridad en la investigación y el desarrollo de algunas tecnologías de doble uso (civil y militar) y para promover la investigación en seguridad a nivel nacional y sectorial.

Considerando que el bloque comunitario es uno de los principales inversores en el mundo, tal y como ha explicado el vicepresidente económico de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, la propuesta de Bruselas pasa por aumentar el control a las inversiones de la UE en otros mercados. La medida se aplicaría especialmente a ciertas tecnologías y tiene su raíz, entre otros motivos, en las tensiones que han surgido con China en los últimos años. Pero también por la amenaza que supone que terceros países puedan utilizar esta tecnología para fines militares. Algo que, actualmente, no está sometido ni a supervisión ni desde Bruselas ni desde las autoridades nacionales.

Ya no es solo que el gigante asiático acoja parte de la producción de empresas europeas que fabrican su tecnología en territorio chino, sino que se refiere a que la UE denunció ante la Organización Mundial del Comercio la falta de protección de las patentes tecnológicas europeas en este mercado asiático. Por ello, el pasado octubre Bruselas determinó cuatro tecnologías que corren riesgo de ser utilizadas indebidamente por regímenes autocráticos: microchips de última generación, los sistemas de inteligencia artificial, la computación cuántica y la ingeniería genética.

La Comisión Europea propone un análisis pormenorizado de las inversiones de la UE en terceros países para comprender los riesgos potenciales. Despues de este escrutinio el Ejecutivo comunitario determinará, junto con los Estados miembros, si se justifica una respuesta política y cuál sería. Tal análisis incluirá una consulta de tres meses a las partes implicadas y una evaluación de doce meses de las inversiones nacionales, que culminarán con la elaboración de un informe de evaluación de riesgos.

La Comisión Europea también ha planteado en su propuesta reforzar el control sobre las tecnologías de doble uso. Este punto que se ha vuelto crucial tras la invasión militar rusa de Ucrania y las sanciones de la UE que han vetado la exportación a Moscú de ciertas tecnologías que podrían utilizarse también con fines militares. Bruselas plantea introducir controles a corto y medio plazo que sean comunes a todos los países de la UE y sobre productos que no se han incluido aún sobre el control de las exportaciones, como componentes electrónicos, toxinas o tecnologías nucleares o misiles.

«En las últimas décadas la Unión Europea ha obtenido grandes beneficios de ser una potencia exportadora y comercial. Tenemos un comercio muy amplio, invertimos mucho en el extranjero y mantenemos nuestros mercados abiertos a inversores extranjeros. La apertura es nuestra fuerza», ha asegurad Dombrovskis para poner de relieve que la «UE es principal actor de comercio mundial» y que exporta más de 3,1 billones de bienes y servicios importa más de 2,8 billones.

Investigación y desarrollo de nuevas tecnologías

La propuesta del Ejecutivo comunitario plantea además medidas para potenciar el apoyo a la investigación y desarrollo de tecnologías con uso dual, lo que contribuiría a que la UE mantuviera su competencia en el desarrollo de tecnologías de uso civil y para defensa.

«Nos centramos en organismos de investigación con sede fuera de la UE o que tienen sede en la UE, pero son controlados desde fuera», ha especificado Vestager. Afecta a todos los riesgos derivados de la injerencia extranjera en investigación e innovación como transferencias de conocimiento y tecnología crítico que podrían afectar a seguridad europea si se utilizaran con fines militares por terceros países.

«En 2022 hubo periodistas de investigación que encontraron 3.000 colaboraciones científicas de universidades de la Unión Europea con institutos chinos desde el año 2000. Puede que no sea ilegal, pero deberíamos preguntarnos si es deseable», ha indicado la comisaria danesa para pedir que se realicen evaluaciones de riesgo del perfil del país, como derechos humanos o el nivel de libertad académica. Para apoyarles la Comisión Europea creará un centro de riesgos para la seguridad de la investigación, una suerte de ventanilla única para los Estados miembro y los centros de investigación, según Vestager.

Otro punto en el que ha puesto el foco Bruselas es en la creciente tensión geopolítica, que abre la puerta a riesgos potenciales como que se utilice con fines militares la cooperación abierta en investigación e innovación. Por ello, la Comisión Europea ha puesto sobre la mesa una propuesta de Recomendación del Consejo para que la investigación abierta sea también segura. El planteamiento general sigue el principio: «tan abierto como sea posible, tan cerrado como sea necesario».

«Se excluye la cooperación con organismos con sede en China para las acciones de innovación y para todos los organismos de Rusia y Bielorrusia», ha indicado Vestager algunos de los ejemplos incluidos en el paquete.