El grupo hotelero Accor cerró el ejercicio 2025 con un beneficio neto ajustado de 504 millones de euros, lo que supone un incremento cercano al 20% respecto al año anterior. La compañía consolida así la recuperación y el fortalecimiento de su modelo de negocio en un contexto marcado por la normalización de la demanda turística y la optimización de su cartera de activos.
La mejora del resultado se apoya en una evolución positiva de los ingresos, que crecieron de forma moderada pero sostenida gracias al dinamismo de los segmentos premium, de lujo y lifestyle, así como al buen comportamiento en mercados estratégicos de Europa, Oriente Medio y Asia-Pacífico. El avance en tarifas medias y ocupación permitió reforzar los márgenes operativos, compensando parcialmente el impacto de la inflación y los mayores costes laborales.
El resultado operativo bruto (EBITDA) también registró una evolución favorable, reflejando la eficiencia de la estructura de costes y la consolidación de un modelo más ligero en activos. En los últimos años, el grupo ha intensificado su estrategia “asset light”, priorizando la gestión y franquicia frente a la propiedad directa de hoteles, lo que reduce la exposición al ciclo inmobiliario y mejora la generación de caja.
No obstante, el beneficio neto reportado —que incluye impactos extraordinarios y ajustes contables— se situó por debajo del resultado ajustado, lo que pone de relieve la diferencia entre la evolución recurrente del negocio y determinados efectos no recurrentes registrados durante el ejercicio. Aun así, la compañía destacó que la tendencia operativa subyacente confirma la solidez del crecimiento.
El consejero delegado del grupo, Sébastien Bazin, subrayó que 2025 ha sido un año de consolidación estratégica y de mejora en la calidad de los ingresos. Según explicó, el grupo ha logrado reforzar su posicionamiento global gracias a una combinación de expansión selectiva, innovación en marcas y disciplina financiera.
Durante el ejercicio, Accor continuó ampliando su red hotelera con nuevas aperturas en destinos urbanos y vacacionales, reforzando especialmente su presencia en el segmento de alta gama. La compañía también avanzó en la integración de experiencias y servicios complementarios para fidelizar a su base de clientes, impulsando su programa de lealtad y su plataforma digital.
En términos de balance, el grupo mantuvo una posición financiera sólida, con una generación de caja que permitió sostener la política de retribución al accionista y continuar reduciendo deuda. Esta fortaleza financiera ofrece margen para futuras inversiones estratégicas y posibles operaciones corporativas, en un entorno donde la consolidación del sector sigue siendo una tendencia relevante.
De cara a 2026, la dirección anticipa una evolución positiva, apoyada en la estabilidad de la demanda turística internacional y en la diversificación geográfica del negocio. Aunque persisten ciertos riesgos macroeconómicos y geopolíticos, la compañía confía en su capacidad para preservar márgenes y seguir incrementando el beneficio recurrente.
Con estos resultados, Accor refuerza su perfil como uno de los principales operadores hoteleros a nivel mundial y confirma la efectividad de su hoja de ruta estratégica, centrada en crecimiento rentable, disciplina financiera y desarrollo de marcas de alto valor añadido.


