
¿Qué es lo que ha llevado a la periferia a sorprender tan positivamente frente al núcleo duro de Europa? Las diferencias con la crisis de 2012, cuando se acuñó el término despectivo PIGS para referirse a estos países, son notables. «Esperábamos que la crisis energética, el endurecimiento de las condiciones de crédito, la dilución de los efectos de la reapertura post pandemia y un apoyo fiscal en declive pesasen en los periféricos más que en el resto. Nos hemos equivocado», reconoce Citi. «Estos vientos de cara han sido mucho menos fuertes, lo que anticipábamos, y han aparecido nuevos vientos de cola que creemos que se mantendrán durante los años 2024 y 2025», indican desde el banco americano.
Las estimaciones del banco apuntan a un avance del 1,5% en 2024 para España y Grecia, y del 1,2% para Portugal. Por detrás quedaría Italia, con un 0,5% estimado, y Alemania, que crecería al menor ritmo de los cinco, un 0,2% interanual.
Las estimaciones del banco apuntan a un avance del 1,5% en 2024 para España y Grecia, y del 1,2% para Portugal. Por detrás quedaría Italia, con un 0,5% estimado, y Alemania, que crecería al menor ritmo de los cinco, un 0,2% interanual.
Además, la mejora del empleo se ha producido sin algunos efectos secundarios que podrían hacer que España tenga más problemas que el núcleo de Europa para crecer en los próximos años. Uno de ellos es la presión inflacionista que suele venir asociada a un aumento del empleo. «Un crecimiento más rápido del empleo no ha venido acompañado por un mercado laboral más ajustado, o por presiones salariales más fuertes. En cambio, la demanda laboral se ha beneficiado de una oferta que la ha cubierto a través de tasas de participación más elevadas y, en el caso de España, una inmigración más fuerte», destaca Citi.
Al no haber reducido el desempleo con una mejora de la tasa de participación laboral, España cuenta con un as en la manga que le ayudará a mejorar su crecimiento en los próximos años. «Tanto España como Italia mantienen la mayor tasa de fuerza laboral infrautilizada en la zona euro, debido al desempleo estructural y a un nivel alto de inactividad», algo que «impulsa su crecimiento potencial y encaja bien con el crecimiento de cara al futuro», explica Citi.
El otro gran punto a favor de España e Italia tiene que ver con la mutación que están experimentando las exportaciones en ambos países. Era evidente que las dos economías se beneficiarán de la reapertura tras el Covid que permitió recuperar el turismo, ya que se trata de dos economías muy dependientes de este sector, pero lo que no se esperaba es que se fuese a producir también un repunte en las exportaciones de bienes como el que se está apreciando. «También han superado a Alemania y a Francia en este frente», explica el banco.
«Después de una década de devaluación interna, reformas estructurales y ajustes económicos, las empresas de la periferia parecen mejor posicionadas ahora para ganar cuota en mercados extranjeros», señala Citi, algo que también «contribuirá a tener más crecimiento potencial y producción». Esto encaja con el análisis que lanzó en verano del año pasado el Banco de España sobre esta cuestión, que concluía cómo el sector exterior se estaba convirtiendo en el principal motor de la economía española, con la exportación de servicios no turísticos como uno de los grandes baluartes de nuestro país.
Esta mejora de la competitividad externa que han vivido Italia y España ha permitido a ambas economías esquivar los problemas que está viviendo Alemania, el histórico motor de la economía europea, «al menos hasta la fecha», indica Citi. «La separación con Alemania en este frente anticipa una reversión de las tendencias pre-pandemia y apuntan a un reequilibrio interno en la zona euro», explican desde el banco americano.


