
Amazon ha alcanzado un acuerdo con la representación sindical para reducir de forma significativa el impacto del expediente de regulación de empleo (ERE) planteado en sus centros de trabajo de Barcelona. El pacto fija en 791 el número máximo de despidos, una cifra sensiblemente inferior a la prevista inicialmente, y pone fin a varias semanas de negociación entre la empresa y los representantes de los trabajadores.
El ajuste laboral se enmarca en un proceso de reorganización interna que afecta a determinadas áreas corporativas y tecnológicas de la compañía en España, en un contexto de revisión de costes y de adaptación a la evolución del negocio. Según lo acordado, la reducción del número de afectados se ha logrado mediante medidas alternativas como recolocaciones internas, salidas voluntarias y mejoras en las condiciones económicas para quienes finalmente abandonen la empresa.
Uno de los puntos centrales del acuerdo es el paquete de indemnizaciones, que mejora las condiciones mínimas establecidas por la legislación laboral. Los trabajadores incluidos en el ERE recibirán una compensación de 38 días de salario por año trabajado, con un tope máximo de 24 mensualidades, además de una indemnización mínima garantizada para los empleados con menor antigüedad. Estas condiciones sitúan el acuerdo por encima de la media habitual en este tipo de procesos dentro del sector tecnológico.
El pacto también incorpora medidas sociales adicionales, entre ellas programas de recolocación externa, asesoramiento profesional y apoyo a la empleabilidad durante varios meses tras la salida de la empresa. Asimismo, se contemplan permisos retribuidos y facilidades administrativas para los trabajadores que opten por una salida voluntaria, con el objetivo de reducir al máximo el impacto personal y familiar del ajuste.
Desde el ámbito sindical, el acuerdo ha sido valorado como un “mal menor” dentro de un proceso que consideraban inevitable, subrayando que la negociación ha permitido rebajar de forma notable el número de despidos inicialmente planteados y mejorar sustancialmente las condiciones económicas. También han destacado que se haya priorizado la voluntariedad y la recolocación frente a los ceses forzosos.
Por su parte, la empresa ha defendido que el acuerdo alcanzado refleja su compromiso con una gestión “responsable” de los procesos de reestructuración, al tiempo que le permite adaptar su estructura organizativa a las necesidades actuales del negocio. La compañía ha insistido en que seguirá invirtiendo en España y manteniendo su apuesta por la innovación, la logística y los servicios digitales.
El cierre de este acuerdo pone fin a uno de los procesos laborales más relevantes del sector tecnológico en Barcelona en los últimos meses. Aunque el ajuste supone una reducción de plantilla significativa, la negociación ha evitado un impacto mayor y ha sentado un precedente sobre la importancia del diálogo social en un contexto de cambios acelerados en la industria digital y en las grandes multinacionales tecnológicas.


