
Adidas ya tiene asegurada la mayor exposición deportiva de la final del Mundial de 2026. Argentina y España, las dos selecciones que disputarán el título el domingo 19 de julio en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey, utilizan equipaciones de la compañía alemana. Nike, por el contrario, se ha quedado sin representación después de las eliminaciones de Inglaterra y Francia en las semifinales.
El resultado supone una importante victoria de imagen para Adidas, independientemente de qué selección levante el trofeo. La marca alemana patrocinó a 14 combinados durante el campeonato, frente a los 12 vestidos por Nike, y además cuenta con una presencia permanente como patrocinador oficial del Mundial y proveedor del balón utilizado en la competición.
La ventaja obtenida sobre el terreno de juego coincide con la diferente evolución bursátil de las dos multinacionales. Las acciones de Nike han perdido cerca de un tercio de su valor durante 2026, mientras Adidas ha mantenido un comportamiento más favorable. La distancia entre ambos valores refleja las dudas que rodean el proceso de recuperación de la compañía estadounidense y el mayor optimismo generado por el negocio de su competidora alemana.
Adidas aprovecha el impulso comercial del torneo
La presencia de Argentina y España en la final garantiza a Adidas una elevada visibilidad mundial. Lionel Messi y Lamine Yamal, dos de los principales referentes del campeonato, disputarán el partido decisivo con el logotipo de las tres bandas en sus respectivas camisetas.
El impacto comercial del torneo ya se estaba reflejando antes de conocerse a los finalistas. Adidas registró alrededor de 250 millones de euros en pedidos de productos relacionados con el Mundial durante el primer trimestre y esperaba una cantidad similar en el segundo. Además, su cuota dentro del mercado del calzado deportivo aumentó hasta el 19,2% en junio, frente al 16% registrado un año antes.
La compañía también comenzó el ejercicio con resultados positivos. Sus ingresos aumentaron un 14% a tipos de cambio constantes durante el primer trimestre, hasta alcanzar los 6.592 millones de euros. El beneficio operativo avanzó un 16%, hasta los 705 millones de euros, mientras que el beneficio neto de las operaciones continuadas creció un 11%.
Pese a esta evolución, la competición comercial no está completamente decidida. Nike consiguió vender durante las primeras semanas del Mundial una proporción mayor de sus productos disponibles en Estados Unidos. Sin embargo, los indicadores de crecimiento, confianza inversora y percepción de marca conceden actualmente una posición más sólida a Adidas.
Nike afronta una recuperación complicada
La situación de Nike está condicionada por la debilidad de sus cuentas y, especialmente, por sus dificultades en China. La compañía cerró su último trimestre fiscal con un descenso del 1% en los ingresos, mientras que sus ventas en la región de Gran China retrocedieron un 17% a tipos de cambio constantes.
La empresa también anticipó nuevas caídas de ingresos durante la primera mitad de su ejercicio fiscal de 2027. La elevada competencia, el exceso de inventario y la necesidad de recuperar capacidad de innovación siguen dificultando el plan de transformación iniciado por su dirección.
El Mundial ha ofrecido oportunidades comerciales para las dos marcas, pero la final inclina claramente la batalla de la visibilidad hacia Adidas. La compañía alemana no tiene asegurado que ese protagonismo se traduzca automáticamente en nuevas subidas bursátiles, aunque sí contará con una ventaja indiscutible: gane Argentina o gane España, las tres bandas levantarán la Copa del Mundo.


