
Telefónica ha dado un nuevo giro al proceso de negociación de su expediente de regulación de empleo (ERE) al presentar una propuesta final que reduce a 599 las salidas previstas en tres de las siete filiales inicialmente afectadas. El ajuste viene acompañado de una mejora en las indemnizaciones y en las condiciones económicas ofrecidas a los trabajadores, en un movimiento que busca acercar posiciones con la representación sindical y facilitar un cierre consensuado del proceso.
La revisión del número de salidas supone una rebaja significativa respecto a los planteamientos iniciales de la compañía para estas tres sociedades, en las que se concentraba una parte relevante del impacto del ERE. Con esta modificación, el grupo mantiene el objetivo de adaptar su estructura a las necesidades actuales del negocio, pero introduce mayor flexibilidad en la aplicación del ajuste laboral.
Junto a la reducción del alcance del ERE, la empresa ha puesto sobre la mesa mejoras económicas destinadas a incrementar el atractivo de las salidas voluntarias. Entre ellas se incluyen indemnizaciones más elevadas, ajustes en los tramos de renta y mejoras en determinadas compensaciones adicionales, elementos que han sido clave en la evolución de la negociación durante las últimas semanas. El planteamiento persigue que el proceso se desarrolle de manera ordenada y con el mayor grado posible de adhesión voluntaria.
Desde el inicio de las conversaciones, el diálogo entre la dirección y los sindicatos ha estado marcado por la búsqueda de un equilibrio entre la sostenibilidad del negocio y la protección de las condiciones laborales. En este contexto, la nueva propuesta se interpreta como un intento de la compañía por avanzar hacia un acuerdo definitivo que reduzca la conflictividad y aporte certidumbre tanto a los empleados como al propio grupo empresarial.
El ERE forma parte de una estrategia más amplia de transformación que Telefónica viene desarrollando en los últimos años, orientada a simplificar su estructura, ganar eficiencia operativa y reforzar su posición en un mercado de telecomunicaciones cada vez más competitivo. La digitalización de procesos, la automatización y la reorganización interna han ido acompañadas de ajustes de plantilla, con el objetivo declarado de adecuar los recursos humanos a las nuevas demandas del negocio.
La reducción a 599 salidas en estas tres filiales no implica el cierre del proceso en el resto de sociedades afectadas, aunque sí marca un punto de inflexión en la negociación global. La compañía mantiene abiertas las conversaciones para definir los términos finales del ERE en su conjunto, con la expectativa de que las mejoras introducidas faciliten un acuerdo en los próximos días.
De concretarse en los términos planteados, el ajuste permitiría a Telefónica avanzar en su plan de reorganización con un impacto laboral más contenido de lo inicialmente previsto. Al mismo tiempo, la mejora de las condiciones económicas busca ofrecer una salida más favorable a los trabajadores que decidan acogerse al expediente, en un entorno de cambios profundos en el sector y de creciente presión sobre los márgenes de las grandes operadoras.
La resolución del ERE será un elemento clave para el corto y medio plazo de la compañía, tanto por su efecto en la estructura de costes como por el mensaje que envía al mercado y a la plantilla sobre la forma en que el grupo afronta su transformación.


