
En 2024, Volkswagen reportó un beneficio neto de 12.394 millones de euros, lo que representa una disminución del 30,6% en comparación con los 17.861 millones obtenidos el año anterior, según el informe difundido este martes.
Oliver Blume, consejero delegado del Grupo Volkswagen, destacó en la presentación de resultados anuales que 2024 representó un período clave para la toma de decisiones estratégicas. Subrayó el enfoque en consolidar la posición de fortaleza de la empresa y afirmó que, pese a un entorno complejo, la compañía cerró el año con resultados sólidos gracias a un rumbo estratégico claro.
En 2024, Volkswagen logró una facturación de 324.656 millones de euros, lo que representa un aumento del 0,7% en comparación con el año anterior. Sin embargo, las entregas globales de vehículos disminuyeron un 2,3%, situándose en 9,03 millones de unidades, en un período marcado por el lanzamiento de 30 nuevos modelos al mercado.
El director financiero del Grupo Volkswagen, Arno Antzlitz, explicó que, a pesar de la disminución en las ventas de vehículos, la facturación alcanzó cerca de 325.000 millones de euros, gracias al incremento en las ventas de la División de Servicios Financieros de la compañía.
Respecto al descenso en la venta de vehículos, el grupo ha explicado que el aumento que se experimentó en Sudamérica «no pudo compensar totalmente el descenso en China», donde sus entregas cayeron un 10%, al tiempo que Norteamérica y Europa se mantuvieron en niveles de 2023. «Estamos sintiendo los efectos de la competición de precios intensa en China y en el resto del mundo», ha añadido Antzlitz.
El beneficio operativo de Volkswagen antes de extraordinarios disminuyó el año pasado un 15,4%, hasta los 19.060 millones de euros, y el margen operativo se situó en el 5,9%, más de un punto inferior al de 2023.
La compañía ha indicado que la reducción del beneficio operativo se vio condicionada por el aumento significativo de los costes fijos, que incluyen gastos extraordinarios por un total neto de 2.600 millones de euros, en particular, por reestructuración.
El consejo de administración y el consejo de supervisión de Volkswagen propondrán a la junta general anual el pago de un dividendo de 6,30 euros por acción ordinaria y de 6,36 euros por acción preferente, lo que representa un descenso del 30% en ambos casos y un ‘pay-out’ del 30%.
CRISIS CON LOS SINDICATOS EN 2024
El año pasado el gigante automovilístico se enfrentó a una crisis sin precedentes con sus trabajadores y sindicatos debido a la presentación de un plan para reducir costes que implicaba el cierre de tres plantas en Alemania y el recorte de decenas de miles de puestos de trabajo debido a la baja demanda de los coches de su marca tanto en China como en otros mercados.
En diciembre de 2024, los sindicatos llegaron a un acuerdo con la dirección para ejecutar un plan que plantea eliminar más de 35.000 puestos de trabajo de una manera «socialmente responsable» hasta el año 2030, con el fin de recuperar la ventaja competitiva del y la productividad de sus plantas.
«Tenemos que establecer nuestro negocio de tal manera que con estas 35.000 personas menos, podamos mantener nuestra competitividad y la productividad en las plantas, eso es algo en lo que necesitamos trabajar. Necesitamos construir más coches con menos personas; indirectamente en mi área financiera necesito trabajar con 25% menos personas», ha señalado Antzlitz.
Volkswagen también accedió en el acuerdo a reutilizar las instalaciones de Dresde en otras actividades distintas a la construcción de vehículos en la capital de Baja Sajonia, mientras que para la fábrica de Osnabrück arrancará un proceso de búsqueda de un inversor externo.
Sobre estos potenciales inversores, al ser preguntado en la conferencia anual de resultados si hay potenciales intereses chinos, Blume ha dicho que «no ha habido ninguna conversación con los inversores chinos con respecto al uso de las fábricas alemanas».
«Tenemos socios en China. Y el tema de Europa en realidad está en la agenda y estamos siendo preguntados sobre cómo algo así podría hacerse. Con respecto al uso de las fábricas del Grupo Volkswagen, no hay ninguna decisión», ha añadido el consejero delegado del grupo.
2025: ARANCELES, CAÍDA DE VENTAS EN CHINA Y 30 NUEVOS MODELOS
«El año 2025 será un año en el que aceleraremos. Un año en el que la nueva fuerza del Grupo Volkswagen se convierte en visible, se convierte en tangible, se convierte en viva de una manera muy específica», ha sentenciado el consejero delegado del grupo alemán.
Para este año, Blume ha anunciado que el grupo mantendrá su ofensiva y lanzará 30 nuevos productos a nivel mundial, desde e nuevo T-Roc, pasando por el nuevo Audi Q3, hasta el Lamborghini Temerario o el nuevo 911 de Porsche.
No obstante, también ha enunciado los desafíos que puede enfrentar el grupo, entre los que se encuentra una imposición de aranceles de Estados Unidos a sus socios comerciales, México y Canadá, y donde el grupo mantiene plantas para su mercado norteamericano.
También espera que la competencia de precios en China, que «sigue siendo muy ambiciosa», afecte a sus ingresos en este mercado todavía, por tanto, el grupo busca «lograr un buen compromiso entre volumen de ventas y precio por lo que volveremos a reducir la cuota de mercado en 2025 para de nuevo estar al ataque en 2026», ha explicado el director financiero.
De cara al 2025, la automovilística alemana espera que los ingresos por ventas superen la cifra de 2024 en hasta un 5%, al tiempo que el rendimiento operativo de las ventas del grupo se situará entre el 5,5% y el 6,5%.
Además, se espera que el flujo de caja neto de la automoción para 2025 se sitúe entre 2.000 y 5.000 millones de euros, lo que incluye salidas de efectivo para inversiones de cara al futuro, así como para medidas de reestructuración a partir de 2024.
Por ello, confía en que la liquidez neta de la división de automoción en 2025 se sitúe en una horquilla de entre 34.000 y 37.000 millones de euros.
«En vista de estos resultados, no podemos ser satisfechos con este panorama financiero. Refleja los desafíos actuales en la economía global y en una industria que está en medio de una transformación fundamental. Necesitamos mantener las tecnologías de los vehículos de combustión competitivas mientras invertimos en modelos eléctricos y soluciones de software emociones y lograr al final un posicionamiento robusto regional con un crecimiento claro y una aproximación de inversión», ha sostenido Blume.


