Iberdrola vende su negocio de contadores en Reino Unido por más de 1.000 millones

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Iberdrola vende su negocio de contadores en Reino Unido por más de 1.000 millones

Iberdrola ha completado la venta de su filial especializada en contadores inteligentes en Reino Unido a Macquarie Asset Management por un importe superior a los 1.000 millones de euros. La operación, que se cerró por aproximadamente 899,7 millones de libras esterlinas, se enmarca dentro del plan estratégico 2024-2026 del grupo energético español, centrado en la desinversión de activos considerados no esenciales para focalizarse en su crecimiento en energías limpias y redes eléctricas inteligentes.

La sociedad traspasada, Scottish Power Smart Metering Assets Limited (SPSMAL), era la encargada de gestionar la infraestructura de medición inteligente en Reino Unido, donde Iberdrola opera a través de su filial Scottish Power. Con esta venta, la compañía liderada por Ignacio Galán da un paso más en su estrategia de rotación de activos, liberando capital para potenciar inversiones que respalden la transición energética y el cumplimiento de sus objetivos de sostenibilidad.

La adquisición por parte de Macquarie, uno de los mayores gestores globales de infraestructuras, refuerza su presencia en el sector energético británico. La firma australiana ya contaba con participaciones relevantes en activos de transporte y distribución eléctrica en el país. Con la incorporación de esta nueva plataforma, amplía su alcance en la gestión de tecnología vinculada al consumo energético eficiente.

Según fuentes de la compañía, los fondos obtenidos con esta operación permitirán acelerar proyectos de electrificación, digitalización de redes y expansión internacional, especialmente en mercados clave como Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea. Además, Iberdrola mantiene su compromiso de alcanzar un beneficio neto entre 5.600 y 5.800 millones de euros para el cierre de 2025, cifra apoyada en una cartera diversificada de proyectos renovables y una sólida posición financiera.

La venta también se produce en un contexto de creciente presión regulatoria y evolución tecnológica en el segmento de los contadores inteligentes, que requiere inversiones constantes para mantenerse actualizado. De esta forma, Iberdrola opta por desprenderse de un negocio intensivo en capital y centrarse en áreas donde puede obtener mayores retornos y ejercer un liderazgo más diferenciado.

En lo que va de año, Iberdrola ha avanzado en varias operaciones de desinversión similares, sumando más de 2.000 millones de euros en ingresos extraordinarios por rotación de activos. Estas operaciones, según los analistas, mejoran la eficiencia del grupo y aumentan su flexibilidad financiera en un momento clave para el despliegue de tecnologías limpias.

Con esta última venta, la energética reafirma su apuesta por un modelo de crecimiento sostenible, orientado a la creación de valor a largo plazo, tanto para sus accionistas como para el conjunto del sistema energético europeo.