
El mercado global de fusiones y adquisiciones encara 2026 con una fuerte recuperación en términos de valor, aunque con una actividad más concentrada en grandes operaciones. Según el informe Global M&A Trends Mid Year Review 2026, elaborado por PwC, el importe total de las transacciones podría situarse al cierre del ejercicio en torno a los cuatro billones de dólares, unos 3,5 billones de euros, lo que supondría un incremento aproximado del 13% respecto al año anterior.
La cifra colocaría al mercado de M&A en su nivel más alto desde 2021, año marcado por el repunte posterior a la pandemia. Sin embargo, el avance no responde a una mejora generalizada en todos los segmentos, sino al fuerte peso de las megafusiones, entendidas como operaciones superiores a 5.000 millones de dólares. Este tipo de transacciones ya representa cerca de la mitad del valor global del mercado, frente al 39% registrado en 2025 y el 26% de 2024.
El informe apunta a un mercado de dos velocidades. Por un lado, las grandes compañías con balances sólidos y acceso a financiación mantienen la capacidad de ejecutar compras transformadoras. Por otro, el segmento medio continúa condicionado por la incertidumbre geopolítica, las diferencias de valoración entre compradores y vendedores, la inflación, los tipos de interés elevados y el menor dinamismo en las desinversiones de capital riesgo.
En número de operaciones, la evolución será distinta. PwC estima que en 2026 podrían cerrarse unas 42.000 transacciones a nivel mundial, un 13% menos que en el ejercicio anterior. Esto refleja que el mercado no crece por una mayor cantidad de acuerdos, sino por el tamaño de las operaciones anunciadas. De hecho, si se excluyeran las megafusiones, el valor total del mercado caería alrededor de un 4%.
Por regiones, América concentra el 61% del valor global de las operaciones, aunque solo representa el 28% del volumen total. Esta diferencia se explica principalmente por el protagonismo de los grandes acuerdos en Estados Unidos. En Europa, Oriente Medio y África, el valor también mejora gracias a varias operaciones de gran tamaño, mientras que el volumen se mantiene estable. Asia-Pacífico muestra una tendencia opuesta: gana peso en número de transacciones, impulsada por China, Japón y parte del Sudeste Asiático, pero reduce su participación en valor.
La inteligencia artificial aparece como uno de los principales motores del cambio. El capital se está orientando hacia activos vinculados a centros de datos, generación energética, redes eléctricas, refrigeración, conectividad y componentes especializados. Al mismo tiempo, obliga a los compradores a revisar sectores expuestos a la disrupción tecnológica, como software, servicios profesionales, servicios tecnológicos y parte del ámbito financiero.
De cara a la segunda mitad del año, el mercado estará marcado por la búsqueda de escala, resiliencia y capacidades críticas. Las empresas utilizarán las fusiones y adquisiciones para reforzar cadenas de suministro, ganar competitividad y adaptarse a un entorno de mayores exigencias financieras. Aun así, el informe advierte de que la disciplina seguirá siendo clave: las grandes oportunidades convivirán con un contexto de financiación más exigente y riesgos macroeconómicos todavía elevados.


