
El 45% de las empresas españolas prevé que su sector crecerá en 2026, pese a un contexto económico marcado por la incertidumbre geopolítica, la volatilidad de los mercados y las tensiones inflacionistas, según un estudio elaborado por Iberinform a partir de cientos de miles de entrevistas realizadas a equipos directivos en todo el país.
El análisis refleja un escenario de moderado optimismo en el tejido empresarial. Junto a ese 45% que anticipa una evolución favorable de su actividad sectorial durante el próximo ejercicio, un 51% considera que el comportamiento será estable, mientras que solo una minoría —en torno al 4%— prevé un deterioro del entorno competitivo.
Estos datos muestran que, a pesar del actual contexto internacional complejo, las empresas mantienen expectativas relativamente sólidas sobre la evolución de sus mercados en el corto plazo.
La percepción de estabilidad o crecimiento se apoya, en parte, en la capacidad de adaptación que han desarrollado las organizaciones en los últimos años frente a escenarios cambiantes, como las disrupciones en las cadenas de suministro, la inflación energética o el endurecimiento de las condiciones financieras. En este sentido, el estudio pone de relieve que las compañías han reforzado sus mecanismos de resiliencia operativa y planificación estratégica.
Además, el informe subraya que el optimismo empresarial no es homogéneo entre sectores. Las actividades vinculadas a la digitalización, los servicios especializados y determinadas ramas industriales presentan perspectivas especialmente favorables, mientras que otros segmentos más dependientes del consumo interno o de la financiación externa mantienen previsiones más prudentes.
En paralelo, el tejido empresarial continúa evaluando con cautela factores como la evolución de los tipos de interés, el comportamiento de la demanda internacional o el impacto de posibles tensiones regulatorias. Estas variables siguen condicionando la toma de decisiones estratégicas, especialmente en ámbitos como la inversión productiva o la contratación.
A pesar de estas incertidumbres, la expectativa mayoritaria de estabilidad sectorial refuerza la idea de que las empresas afrontan 2026 con una visión de continuidad en la actividad económica, más que con previsiones de contracción.
El estudio también apunta a que la anticipación de escenarios moderadamente positivos está relacionada con la consolidación de procesos de transformación interna impulsados en los últimos ejercicios. La digitalización de procesos, la diversificación de mercados y la mejora en la gestión del riesgo se sitúan entre los principales factores que explican la confianza empresarial detectada.
En este contexto, las previsiones para 2026 reflejan un equilibrio entre prudencia y confianza: las compañías mantienen una actitud vigilante ante la evolución del entorno económico internacional, pero al mismo tiempo identifican oportunidades de crecimiento en sus respectivos ámbitos de actividad.
Así, el panorama que dibuja el tejido empresarial español combina cautela estratégica con expectativas de estabilidad y expansión moderada, en un escenario en el que la capacidad de adaptación seguirá siendo clave para sostener el dinamismo económico durante el próximo ejercicio.


