Indra vuelve a explorar una fusión con Escribano tras valorar EM&E en 2.300 millones

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Indra vuelve a estudiar una posible fusión con Escribano
Indra vuelve a estudiar una posible fusión con Escribano

La posible integración entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) vuelve a cobrar fuerza en el panorama empresarial español. Aunque la operación sigue sin cerrarse, ya no se percibe como una vía descartada. La tecnológica habría llegado a estudiar una valoración de 2.300 millones de euros para incorporar a la compañía de la familia Escribano, en una maniobra que podría reconfigurar el sector de la defensa española y reforzar la creación de un gran grupo nacional con mayor peso industrial.

El interés por esta operación reaparece en un momento especialmente sensible para Indra, que combina una fuerte expansión de su actividad con la necesidad de estabilizar su estructura de gobierno tras meses de tensiones internas.

Una operación con dimensión industrial y política

La eventual fusión entre ambas compañías trasciende el plano puramente corporativo. No se trata solo de una negociación entre empresas, sino de un movimiento con implicaciones para la autonomía industrial española en defensa, el papel del Estado en compañías estratégicas y el equilibrio accionarial dentro de Indra.

EM&E aportaría capacidades relevantes en áreas como vehículos terrestres, sistemas militares y programas de defensa en los que ya mantiene vínculos con Indra. Esa complementariedad ha alimentado durante meses la idea de una integración con lógica industrial, especialmente en un contexto de aumento del gasto militar en Europa y de reforzamiento de las cadenas nacionales de suministro en el ámbito de la seguridad.

El conflicto de interés frenó el proceso

Pese a ese encaje estratégico, la operación quedó bloqueada por una cuestión de gobernanza. El principal foco de fricción fue la posición de Ángel Escribano, que simultaneaba su papel como presidente de Indra con el de accionista destacado de la tecnológica y propietario de la empresa susceptible de ser absorbida.

Ese triple papel generó una situación difícil de sostener dentro de una cotizada considerada estratégica. La presión para resolver ese conflicto acabó desembocando en su salida de la presidencia y del consejo de administración a comienzos de abril. Su marcha ha cambiado de forma significativa el escenario, ya que elimina el principal obstáculo formal que pesaba sobre la operación.

Con una nueva etapa en marcha bajo la presidencia de Ángel Simón y con José Vicente de los Mozos como consejero delegado, Indra dispone ahora de más margen para volver a analizar la integración si ambas partes retoman el diálogo.

La valoración de EM&E, pieza decisiva

El gran punto de debate sigue siendo el precio. Las estimaciones manejadas en torno a EM&E se habrían movido en una amplia horquilla, y el consejo de Indra habría llegado a estudiar una valoración de 2.300 millones, situada en la parte baja del rango considerado por los asesores.

La dificultad no radica únicamente en cuánto vale Escribano, sino en cómo estructurar la operación. La fórmula que se ha barajado combinaría acciones y efectivo, lo que obliga a diseñar cuidadosamente el canje accionarial. El objetivo es evitar un cambio de poder dentro de Indra que altere el equilibrio actual entre los principales accionistas.

El calendario también presiona

En el mercado se da por hecho que el tiempo juega un papel importante. La posibilidad de alcanzar algún tipo de acuerdo antes de la próxima junta de accionistas gana relevancia, no solo por la señal que enviaría al mercado, sino también por el impacto que podría tener en la composición futura del consejo y en la estabilidad de la gobernanza.

Si las conversaciones no prosperan, no se descarta que vuelvan a aflorar tensiones en torno al peso de los accionistas vinculados a Escribano dentro de la compañía. Por eso, más allá del encaje industrial, la operación depende de reconstruir una relación de confianza entre las partes.

Indra acelera su crecimiento en plena reorganización

Mientras trata de ordenar su gobierno corporativo, Indra sigue avanzando con fuerza en el negocio. La compañía cerró el primer trimestre de 2026 con un beneficio de 76 millones de euros, un 28% más que un año antes, y elevó sus ingresos hasta 1.334 millones, lo que supone un crecimiento del 14,6%.

Además, la cartera de pedidos superó los 20.000 millones de euros, una cifra que refleja el impulso que vive el grupo en áreas como defensa, espacio, movilidad y tráfico aéreo. Esa evolución fortalece la posición de Indra, pero al mismo tiempo eleva el nivel de exigencia de cualquier operación corporativa que aspire a integrarse en su estructura.