La escalada del conflicto en Oriente Próximo, tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha provocado fuertes movimientos en los mercados financieros. En el Ibex 35, algunas compañías han reaccionado de forma muy distinta a la crisis. Repsol e Indra han sido señaladas como las principales beneficiadas, mientras que IAG se ha convertido en uno de los valores más perjudicados.
Las tensiones geopolíticas han teñido de rojo las bolsas internacionales, pero también han puesto de manifiesto que sectores como la energía y la defensa suelen verse favorecidos en contextos de conflicto, mientras que industrias como la aviación sufren el impacto de la incertidumbre y del aumento del coste del combustible.
El petróleo impulsa a Repsol
El caso de Repsol está directamente vinculado al repunte del precio del petróleo, uno de los efectos inmediatos de la crisis en la región. Tras el inicio de la guerra, el precio del barril de Brent llegó a subir alrededor de un 9%, situándose cerca de los 79 dólares por barril.
El aumento de la tensión en la zona genera inquietud sobre el suministro mundial de crudo, especialmente por el papel estratégico del Estrecho de Ormuz, una ruta marítima por la que circula entre el 15% y el 20% de la producción global de petróleo.
Aunque la alianza petrolera OPEP+ anunció un incremento del suministro de 206.000 barriles diarios, la preocupación de los mercados sigue centrada en posibles interrupciones del transporte marítimo en la zona.
En este contexto, las acciones de Repsol subían cerca de un 4% en bolsa, situándose entre los valores más alcistas del selectivo español.
Indra se beneficia del aumento del gasto en defensa
Otra de las compañías que ha reaccionado positivamente al contexto geopolítico es Indra. La empresa española, con una fuerte presencia en tecnología militar y sistemas de defensa, se ve favorecida por el aumento de la demanda de este tipo de servicios en escenarios de conflicto.
La guerra en la región ha elevado la preocupación internacional sobre la estabilidad del área, considerada uno de los puntos geopolíticos más sensibles del mundo. Ante esta situación, diversos organismos europeos han advertido del riesgo de una escalada regional con consecuencias imprevisibles.
En los mercados, esta situación ha impulsado a las compañías del sector de defensa. Las acciones de Indra registraban subidas cercanas al 3%, situándose entre los valores más destacados del Ibex.
IAG, la gran perjudicada del conflicto
En el lado opuesto del mercado se encuentra International Airlines Group, matriz de aerolíneas como Iberia y British Airways. La compañía ha sido uno de los valores más castigados del índice.
El conflicto ha provocado restricciones en el espacio aéreo de varios países de Oriente Próximo y la cancelación de más de 3.000 vuelos, lo que ha impactado directamente en el sector de la aviación.
Además, el encarecimiento del petróleo afecta de forma directa a las aerolíneas, ya que el queroseno es uno de los principales costes operativos de estas compañías. Aunque las empresas del sector utilizan instrumentos financieros para protegerse de las subidas del combustible, el incremento del precio del crudo sigue siendo un factor negativo para su rentabilidad.
Como resultado, las acciones de IAG se situaban entre las mayores caídas del Ibex 35 durante la jornada.
Un mercado marcado por la geopolítica
La evolución reciente de los mercados refleja cómo los conflictos internacionales pueden alterar rápidamente el comportamiento de los inversores, favoreciendo a sectores vinculados con la energía o la defensa y penalizando a otros como el transporte aéreo.
Mientras persista la incertidumbre en Oriente Próximo, los analistas prevén que la volatilidad continúe en los mercados financieros, especialmente en aquellos sectores más expuestos al precio del petróleo y a la evolución de la situación geopolítica.


