
Grifols, multinacional catalana especializada en productos derivados del plasma, ha anunciado este lunes un beneficio neto de 304 millones de euros en los nueve primeros meses de 2025, lo que representa un incremento del 245 % respecto al mismo periodo del año anterior. Esta mejora se produce tras varios ejercicios marcados por la presión financiera, ajustes internos y cambios estratégicos en su modelo de negocio.
Según los datos comunicados por la compañía y recogidos por Europa Press, Grifols alcanzó unos ingresos de 5.542 millones de euros entre enero y septiembre, lo que supone un crecimiento del 7,7 % a tipo de cambio constante. El resultado bruto de explotación (EBITDA ajustado) se elevó hasta los 1.358 millones, con un margen del 24,5 %, lo que refleja una clara mejora en la rentabilidad operativa.
Este fuerte repunte de beneficios se atribuye, entre otros factores, a la consolidación de medidas de contención de costes, la mejora de la eficiencia operativa y la recuperación progresiva del volumen de plasma recolectado tras el impacto de la pandemia. En palabras del CEO de la compañía, Thomas Glanzmann, “los resultados muestran que Grifols avanza firmemente en su estrategia de fortalecimiento financiero y generación de valor a largo plazo”.
Uno de los principales motores de este desempeño ha sido la división Bioscience, centrada en la producción de medicamentos derivados del plasma, que representa más del 80 % de los ingresos totales. En particular, la demanda de inmunoglobulinas y albúmina se ha mantenido sólida, tanto en Estados Unidos como en mercados emergentes.
A esto se suma la reducción del apalancamiento financiero, una de las prioridades del grupo tras los desafíos vividos en ejercicios anteriores. Grifols ha intensificado su programa de desinversiones y optimización del capital circulante, con el objetivo de mejorar su perfil crediticio y reforzar su posición ante posibles cambios regulatorios y del entorno macroeconómico.
No obstante, el mercado sigue vigilando de cerca la evolución de la deuda, que continúa siendo elevada pese a los avances. En su último informe, la compañía ha reiterado su compromiso de reducir el endeudamiento neto por debajo de las 4 veces EBITDA a medio plazo.
En el plano bursátil, las acciones de Grifols reaccionaron con moderada volatilidad tras la publicación de los resultados, en un contexto de elevada sensibilidad por parte de los inversores. La compañía, que cotiza en el IBEX 35, ha vivido un año marcado por la recuperación de confianza del mercado, tras varios trimestres de dudas sobre su estructura corporativa y gobierno interno.
Con estos resultados, Grifols encara el último trimestre del ejercicio con una posición más sólida y con perspectivas de cerrar 2025 con una clara mejora respecto a los años anteriores. La atención se centrará ahora en la ejecución de su hoja de ruta estratégica, la evolución del mercado de plasma a nivel global y la capacidad de mantener su rentabilidad en un entorno sanitario aún incierto.


