
El precio de la vivienda usada mantiene su escalada y marca un nuevo máximo histórico en febrero tras registrar un incremento interanual del 17,7%, según los últimos datos publicados por Idealista. El mercado residencial continúa así una tendencia alcista sostenida que consolida el encarecimiento de los inmuebles en prácticamente todo el territorio de España.
En concreto, el precio medio del metro cuadrado se situó en 2.673 euros, alcanzando el nivel más elevado desde que existen registros. La subida no solo se refleja en términos anuales, sino también en la evolución mensual y trimestral, lo que confirma una dinámica de crecimiento continuado impulsada por el desequilibrio entre oferta y demanda.
El mercado de segunda mano sigue siendo el principal termómetro del sector inmobiliario. La presión compradora, unida a la escasez de vivienda disponible en determinadas zonas urbanas y áreas metropolitanas, está ejerciendo una tensión constante sobre los precios. En ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga, el interés por adquirir vivienda continúa siendo elevado, tanto por parte de compradores nacionales como internacionales.
Los expertos señalan que la mejora del empleo y la estabilización de los tipos de interés han favorecido la recuperación de la demanda, especialmente entre quienes habían pospuesto decisiones de compra en los últimos ejercicios. Además, el atractivo de la vivienda como activo refugio frente a la inflación y la volatilidad de otros mercados financieros ha reforzado el interés inversor.
Por comunidades autónomas, la mayoría presenta incrementos interanuales de doble dígito, con especial intensidad en regiones donde la oferta es más limitada y la demanda turística o residencial extranjera tiene mayor peso. Las capitales de provincia también registran aumentos generalizados, lo que evidencia que la subida no es un fenómeno aislado, sino estructural.
El ritmo de crecimiento, sin embargo, plantea interrogantes sobre la accesibilidad a la vivienda, especialmente para jóvenes y familias con menor capacidad de ahorro. El esfuerzo financiero necesario para adquirir un inmueble continúa aumentando, en un contexto en el que los salarios no evolucionan al mismo ritmo que el precio del metro cuadrado.
Desde el sector inmobiliario se insiste en la necesidad de ampliar la oferta mediante el impulso a la promoción de vivienda nueva y la agilización de los trámites urbanísticos. La falta de stock disponible en muchas zonas tensionadas está siendo uno de los principales factores que explican la persistencia de las subidas.
Al mismo tiempo, la demanda se mantiene activa gracias a un mercado hipotecario que ha recuperado dinamismo tras los ajustes de política monetaria de los últimos años. Las entidades financieras han vuelto a competir con mayor intensidad en la concesión de préstamos, lo que facilita el acceso al crédito para determinados perfiles de comprador.
El comportamiento del mercado en los próximos meses dependerá en gran medida de la evolución de los tipos de interés, la creación de empleo y la capacidad del sector para generar nueva oferta. Por ahora, los datos de febrero reflejan un mercado tensionado, con precios en máximos históricos y una tendencia alcista que continúa marcando el pulso del inmobiliario residencial.


