El ácido hialurónico y sus diversas funciones

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acido hialuronico

El doctor Karl Meyer y su ayudante John Palmer nunca imaginaron la cantidad de usos que la medicina podría darle a la molécula que extrajeron de los ojos de una vaca en 1934. La bautizaron como ácido hialurónico y no fue hasta la década de los 80 cuando comenzó a usarse. A día de hoy, se sabe que tiene múltiples efectos de los que se pueden diferenciar tres grupos según su función: como lubricante, por su acción regenerativa, cicatrizante, antiinflamatoria, bacteriostática y de capa protectora ante infecciones, y por último por su capacidad de absorción de agua.

Actualmente, el uso más extendido del ácido hialurónico es el estético, al tener la propiedad de mantener hidratada la dermis. Aunque la disminución de ácido hialurónico no es la única causa que favorece la aparición de arrugas, es un motivo por el que la piel está más seca y hay menos colágeno. “El ácido hialurónico no reticulado se usa en mesoterapia y su función principal es hidratar y dar luminosidad a la piel. El reticulado se usa como material de relleno y dura entre 6 meses y dos años”, explica la doctora Matilde Bayton, de la Clínica Bayton.

Por ejemplo, el ácido hialurónico es también de utilidad en dermatología, ya que cicatriza heridas y trata úlceras de presión, a través de apósitos y cremas. El motivo es que se ha visto que en el proceso natural de cicatrización aumenta la cantidad de ácido hialurónico en el mecanismo de curación por lo que se piensa que modula todas las fases de curación de la herida, además de hidratar y ayudar en la regeneración del tejido.

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