ISO 20022: “La transición de SWIFT no es sólo un cambio de formato”, afirma Julio Alonso

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El calendario de pagos global entra en su fase decisiva. Desde marzo de 2023, los sistemas europeos —TARGET2, EURO1 y CHAPS— operan ya en ISO 20022, mientras que Estados Unidos culminó la migración de CHIPS en 2024 y la de Fedwire en marzo de 2025. El 22 de noviembre de este año, SWIFT pondrá fin a la coexistencia: los pagos internacionales deberán viajar únicamente en el nuevo estándar.

En España, el cambio pasó casi desapercibido para los clientes. Pero detrás, la banca ha incorporado procesos de conciliación más automatizados, menos falsos positivos en los filtros de sanciones y una gestión de tesorería más sofisticada.

Pero no todas las regiones han corrido la misma suerte. “El contraste es enorme”, advierte Julio Alonso Ortega, economista español que asesora a varias entidades bancarias del Norte de África en esta transición, en conversación con Noticias Bancarias.

Pregunta. ¿Qué aporta realmente ISO 20022?

Respuesta. No es un simple cambio de formato. Con los antiguos MT, los datos eran rígidos y limitados. El nuevo estándar exige identificar actores, códigos de propósito, direcciones y referencias regulatorias. En definitiva, aporta más y mejores datos, algo que transforma la supervisión, el cumplimiento y la analítica de riesgos. SWIFT deja de ser solo un canal de transporte para pasar a garantizar la calidad de la información.

P. Europa parece haberlo gestionado bien.

R. Efectivamente. Hubo un calendario claro y disciplina. El Eurosistema retrasó un año la migración de TARGET2, pero en marzo de 2023 la hizo definitiva. Hoy todas las entidades españolas ya trabajan con ISO 20022, aunque muchas aún convierten internamente MT a MX. Para el usuario no cambia nada: la transferencia llega igual. La diferencia está en lo “invisible”.

P. ¿Y en el Norte de África?

R. La situación es muy distinta. Hay que tener en cuenta que, por ejemplo, en Túnez la gran mayoría de los bancos todavía inicia las órdenes SWIFT en papel y luego las digitaliza manualmente. En ese entorno, hablar de ISO 20022 es anticipar varias etapas. Muchos bancos asumen que no llegarán a noviembre y que dependerán de los traductores de SWIFT durante un tiempo, pero eso es solo un parche. El riesgo es que algunos sistemas entren en 2026 sin haber completado la transición real.

P. Marruecos parece ir más adelantado.

R. Sí. Por ejemplo, el banco Al-Maghrib lanzó en 2023 un sistema de pagos instantáneos ya en ISO 20022, y bancos como Attijariwafa y Banque Populaire están conectados a la plataforma regional BUNA, que también opera en este estándar. Otros países como Egipto y Libia, en cambio, dependen en gran medida de BUNA. Es un salvavidas, pero no sustituye la modernización de sus RTGS nacionales.

P. ¿Qué hace SWIFT para facilitar la transición?

R. Ha desplegado varias herramientas: el Translation Portal para mapear mensajes, la validación semántica que aplica reglas de uso y el Transaction Manager, que preserva la coherencia del ciclo de vida incluso cuando hay traducciones. El mensaje es claro: la coexistencia MT/MX termina el 22 de noviembre de 2025. A partir de ahí, existirá in-flow translation como puente temporal durante 2026 —con recargos y límites—, pero no es una prórroga real. Por eso, cada banco debe hablar ISO 20022 de forma nativa cuanto antes si quiere operar con normalidad en SWIFT.

P. ¿Qué pasará con los rezagados?

R. Se enfrentarán a un mayor aislamiento. En el Norte de África, donde las transferencias ya son extremadamente costosas y lentas, el rezago tecnológico no hace sino multiplicar la vulnerabilidad. Tras noviembre de 2025, recurrir a traductores supondrá pérdida de datos y más falsos positivos en los filtros de sanciones. Los corresponsales internacionales —que asumen gran parte del compliance— endurecerán sus exigencias. El resultado será claro: menos líneas, menores volúmenes y, en algunos casos, cierres de corresponsalías, como ya le ha ocurrido a más de un banco libio. No es un simple problema técnico: sin una adopción plena de ISO 20022, un banco puede quedar fuera de los circuitos globales. Y ese riesgo es tangible.

P. ¿Qué debe entender el lector español?

R. España está en fase posmigración y no afronta riesgos inmediatos. Pero transferir será, por desgracia, más caro y lento con nuestros vecinos del sur, lo que empujará, sin lugar a dudas, a que una parte creciente de los pagos se desvíe hacia países no europeos con más alternativas a SWIFT.

Desde mi punto de vista, la salida no es resignarse, sino liderar: capitalizar nuestra experiencia y acompañar a las entidades rezagadas en la transición a ISO 20022.