La inversión efectiva del sector público español se mantiene entre las más bajas de la Unión Europea, según un informe elaborado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE), que sitúa el esfuerzo inversor de las Administraciones Públicas en el 2,7% del PIB, por debajo de la media comunitaria y solo por encima de Portugal e Irlanda.
El estudio, titulado La necesidad de aumentar las inversiones en mantenimiento de infraestructuras en España, analiza la formación bruta de capital fijo del sector público entre 2019 y 2024 como indicador del esfuerzo inversor de cada país en relación con el tamaño de su economía. Los resultados reflejan que España se encuentra 0,7 puntos por debajo de la media de la Unión Europea, situada en el 3,5%, y 0,5 puntos por debajo de la media de la eurozona, fijada en el 3,2%.
Esta diferencia tiene una traducción directa en términos económicos. Según el informe, el desajuste con el promedio europeo implica un déficit anual de inversión pública de 10.540 millones de euros, cifra que en 2024 se elevó hasta los 15.150 millones de euros.
El análisis resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta que una parte significativa de la inversión en infraestructuras depende directamente de las Administraciones Públicas, lo que incrementa la importancia de estos niveles de gasto para el desarrollo económico. Especialmente en la conservación y mantenimiento de carreteras, el cuidado del servicio ferroviario o incluso el mantenimiento de pavimentos aeroportuarios.
Diferencias con otros países europeos
En el contexto europeo, Estonia encabeza la clasificación con una inversión pública equivalente al 5,8% del PIB, seguida por Hungría y Letonia, ambos con un 5,6%. Estos porcentajes duplican prácticamente el esfuerzo inversor realizado por España.
En el extremo opuesto del ranking se sitúan Irlanda, con un 2,3%, y Portugal, con un 2,4%, únicos países con niveles inferiores a los españoles.
Si la comparación se realiza con las principales economías del entorno europeo, Italia presenta una inversión pública del 2,8% del PIB, apenas una décima por encima de España, mientras que Alemania destina también el 2,8%. Francia, por su parte, supera ampliamente estas cifras con un 4,2% del PIB, situándose claramente por encima tanto de la media de la eurozona como de la Unión Europea.
La inversión total también queda por debajo de la media europea
En términos de inversión general de la economía, España mejora ligeramente su posición relativa dentro de la Unión Europea, aunque continúa en niveles intermedios. El país ocupa el puesto 21 de 27, con una inversión equivalente al 20,4% del PIB, lo que supone 1,4 puntos menos que la media comunitaria.
En términos relativos, esta diferencia implica que la inversión en España es un 6,4% inferior al promedio europeo. Durante el periodo analizado, el déficit inversor anual alcanzó los 19.100 millones de euros, aunque en 2024 se redujo hasta los 14.350 millones debido a la caída general de la inversión en proporción al PIB en el conjunto de la Unión Europea.
Pese a esta mejora en la clasificación general, la intensidad inversora española continúa lejos de países como Irlanda (30%), Estonia (27,1%) o República Checa (26,6%), y también se mantiene por debajo de economías como Italia (20,6%), Alemania (21,2%) y Francia (22,8%).
Preocupación por el impacto económico a medio y largo plazo
Los expertos del Instituto de Estudios Económicos advierten de que el reducido nivel de inversión pública puede tener consecuencias relevantes sobre el crecimiento económico. En particular, señalan su posible impacto sobre el dinamismo de la actividad económica en el medio y largo plazo.
Además, subrayan que esta cuestión ha cobrado mayor presencia en el debate público tras episodios recientes como la DANA, el accidente de Adamuz o el apagón registrado el año pasado, acontecimientos que han puesto de relieve la importancia del mantenimiento y la modernización de las infraestructuras y


