
El sistema eléctrico español registró un déficit tarifario provisional de 1.076,52 millones de euros hasta el mes de junio, según los últimos datos publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Esta cifra corresponde a la sexta liquidación del ejercicio 2025, en la que los ingresos percibidos por el sistema ascendieron a 6.060,3 millones de euros, frente a unos costes reconocidos que alcanzaron los 7.136,82 millones.
El desfase entre ingresos y costes implica un coeficiente de cobertura del 82,36 %, lo que refleja que el sistema solo ha logrado cubrir algo más de cuatro quintas partes de sus costes regulados con los ingresos obtenidos hasta la fecha. Este tipo de desajuste, conocido como déficit de tarifa, no es nuevo en el sector energético español, aunque en los últimos años se había logrado contener dentro de márgenes más reducidos.
El déficit de tarifa eléctrica surge cuando los ingresos regulados –principalmente provenientes de los peajes que pagan consumidores y empresas por el uso de las redes eléctricas– son insuficientes para cubrir los costes reconocidos del sistema, que incluyen conceptos como retribuciones a las redes de transporte y distribución, primas a las renovables o compensaciones por capacidad, entre otros.
Factores detrás del desequilibrio
Aunque la CNMC no detalla los motivos concretos del desequilibrio en esta liquidación, diversos analistas del sector apuntan a varios factores que podrían haber influido. Por un lado, una menor demanda eléctrica en el primer semestre, asociada tanto a factores estacionales como a una desaceleración económica, habría reducido los ingresos por peajes. Por otro lado, el incremento de costes operativos ligado a la inflación energética, y las compensaciones adicionales derivadas del sistema de renovables y cogeneración, habrían elevado la carga de costes regulados.
Además, el contexto regulatorio y fiscal sigue siendo un elemento de incertidumbre. La posible retirada progresiva de medidas temporales adoptadas durante la crisis energética, como ciertas bonificaciones o limitaciones de precios, podría estar generando tensiones adicionales en el equilibrio financiero del sistema.
Implicaciones y perspectivas
El déficit de tarifa provisional no implica automáticamente un incremento de la deuda del sistema, pero sí es un dato relevante para los gestores públicos y los agentes del sector. En función de la evolución de la demanda y los ingresos en los próximos meses, este déficit podría corregirse parcialmente o, por el contrario, consolidarse como estructural en 2025.
La CNMC seguirá publicando liquidaciones mensuales hasta la definitiva, que se conocerá en el primer trimestre de 2026. Mientras tanto, el Gobierno y el regulador mantienen el foco en garantizar la sostenibilidad económica del sistema eléctrico, en un momento de transición energética y transformación profunda del modelo energético nacional.
Este déficit reabre el debate sobre la adecuación del actual sistema de financiación eléctrica y la necesidad de una reforma estructural que asegure la viabilidad a largo plazo, sin trasladar cargas excesivas ni a los consumidores ni al propio Estado.


