Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, ha subrayado la importancia estratégica que tienen las centrales nucleares dentro del sistema eléctrico español y ha anunciado que la compañía solicitará la ampliación de la vida útil de sus instalaciones más allá del calendario de cierre pactado. Esta posición coincide con la presentación de los sólidos resultados financieros de la compañía correspondientes a 2025, en los que Iberdrola cerró el ejercicio con un beneficio neto histórico que creció un 12% respecto al año anterior.
Durante una conferencia con analistas tras la publicación de las cuentas del grupo, Ignacio Sánchez Galán insistió en que la generación nuclear es “segura, eficiente y necesaria” para garantizar la estabilidad del suministro, contribuir a mantener precios competitivos en el mercado eléctrico y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados. La eléctrica ya ha presentado formalmente al Gobierno una petición para extender la explotación de la central nuclear de Almaraz hasta 2030, y, tal como ha explicado Ignacio Sánchez Galán, “vamos a pedir la ampliación también de otras centrales nucleares en el futuro”.
El presidente de Iberdrola ha afirmado que, según los análisis técnicos disponibles, “la mayor parte de las centrales nucleares pueden llegar a funcionar entre 60 y 80 años” con los requisitos de seguridad apropiados. Esta capacidad para operar más allá de los límites habituales de vida útil abre la puerta a que instalaciones como Cofrentes, Ascó o Vandellós —programadas actualmente para cierre entre finales de esta década y mediados de la próxima— puedan seguir aportando energía estable durante más tiempo, siempre que así lo autoricen las autoridades y el Consejo de Seguridad Nuclear.
Ignacio Sánchez Galán ha defendido que la continuidad de la nuclear, combinada con las energías renovables y otras tecnologías de generación baja en emisiones, fortalece el mix energético español y ayuda a contener la volatilidad de los precios en el mercado mayorista de electricidad. En este sentido, ha señalado que los países europeos que han prescindido de la energía nuclear tienden a registrar precios más altos y una mayor dependencia de combustibles fósiles importados, una situación que dificulta la competitividad industrial.
Enfoque sostenible y competitivo
Estas declaraciones se producen en el contexto de una reforma regulatoria en España sobre las redes eléctricas, que ha fijado una tasa de retribución financiera para la distribución que está por debajo de lo que el sector había solicitado tradicionalmente. Ignacio Sánchez Galán ha señalado que Iberdrola adaptará su estructura de inversiones (“capex”) y gastos operativos al marco regulatorio actual, y que la compañía seguirá promoviendo su presencia en mercados internacionales como el Reino Unido y Estados Unidos, donde observa señales más estables para la inversión en infraestructuras energéticas.
A pesar de estos ajustes, el presidente ejecutivo ha querido recalcar que España sigue siendo un mercado estratégico para Iberdrola, al representar una parte significativa de su base de activos regulados, y que la energía nuclear forma parte de una estrategia equilibrada que combina fiabilidad, sostenibilidad y competitividad.
Almaraz, primer paso en la estrategia de extensión nuclear
La solicitud de prórroga para la central de Almaraz, compartida con las otras propietarias —Endesa y Naturgy—, constituye un paso inicial en esta nueva fase. Esta planta, situada en la provincia de Cáceres, había sido programada para apagarse entre 2027 y 2028 según el calendario acordado en 2019 con Enresa. La petición de extensión hasta 2030 ahora está en evaluación por parte del Consejo de Seguridad Nuclear, que debe verificar el cumplimiento de los requisitos técnicos y de seguridad necesarios para operar más allá del periodo inicialmente previsto.
Además, distintas encuestas e informes previos reflejan que una parte considerable de la población local y de comunidades cercanas a las instalaciones de Alamaraz ve con buenos ojos una ampliación de la vida útil de esta planta, especialmente si se traduce en empleo y estabilidad energética.
Y es que, emplear estos activos con criterios de seguridad y eficiencia energética puede ser una solución inteligente para el sistema eléctrico español, especialmente en un contexto en el que la demanda de electricidad continúa creciendo y las intermitencias de algunas fuentes renovables todavía requieren apoyos estables.


