
El teletrabajo en España continúa creciendo respecto a los niveles previos a la pandemia, pero sigue alejándose de la media europea. Según los últimos datos publicados por Eurostat, el porcentaje de asalariados que trabajan desde casa alcanzó el 12,8% en 2025, una cifra muy inferior al 21% registrado en el conjunto de la Unión Europea y muy lejos del 48% de Países Bajos, líder en implantación del trabajo remoto.
Este desfase refleja las dificultades del mercado laboral español para consolidar modelos flexibles de organización del trabajo, especialmente en lo que respecta a la jornada híbrida, considerada por las instituciones europeas como la modalidad con mayor potencial de crecimiento.
España mejora desde la pandemia, pero pierde posición relativa en Europa
Desde 2019, el teletrabajo en España prácticamente se ha triplicado, pasando del 4,2% al 12,8%, un avance significativo que sitúa al país en mejor posición dentro del ranking europeo. Sin embargo, esta evolución no ha sido suficiente para cerrar la brecha con otros socios comunitarios.
De hecho, el diferencial con la media de los Veintisiete ha aumentado en los últimos años. Si antes de la pandemia la distancia era inferior a siete puntos porcentuales, actualmente supera los 7,8 puntos, lo que confirma la existencia de una Europa de dos velocidades en la implantación del trabajo remoto.
En la zona euro, la distancia es aún mayor, reflejando una adaptación más lenta del tejido productivo español a los modelos laborales digitales.
La jornada híbrida, principal asignatura pendiente
Uno de los factores que explican este retraso es el escaso peso de la jornada híbrida, en la que los trabajadores combinan días presenciales con trabajo desde casa. Mientras en la Unión Europea esta modalidad representa el 64% del total del teletrabajo, en España no alcanza el 50%.
Esta diferencia evidencia una menor implantación de modelos organizativos flexibles en las empresas españolas, pese a tratarse de una fórmula menos costosa y más sencilla de aplicar que el teletrabajo permanente.
Países como Dinamarca o Países Bajos alcanzan tasas cercanas al 83% de teletrabajo ocasional, lo que demuestra el margen de mejora existente en el caso español.
Bruselas refuerza el papel del teletrabajo ante la crisis energética
El debate sobre el teletrabajo ha cobrado nuevo protagonismo tras la propuesta de la Comisión Europea de impulsar su implantación al menos un día a la semana como medida para reducir el consumo energético en el contexto de la crisis internacional derivada de las tensiones con Irán.
La iniciativa ha sido rechazada por la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que defiende el carácter voluntario del trabajo a distancia en España y recuerda la existencia de la Ley de Trabajo a Distancia aprobada en 2020.
Un modelo con margen de crecimiento en el mercado laboral español
A pesar del avance registrado desde la pandemia, el teletrabajo sigue sin consolidarse como una práctica estructural en amplios sectores de la economía española. Actualmente, el número de trabajadores que desarrollan su actividad desde casa se sitúa cerca de los 3,5 millones, una cifra relevante pero todavía insuficiente para acercarse a los niveles de los países más avanzados en este ámbito.
El reto para los próximos años pasa por impulsar la flexibilidad laboral, mejorar la digitalización empresarial y adaptar la organización del trabajo a un entorno productivo cada vez más condicionado por la eficiencia energética y la transformación tecnológica.


