El Banco de España ha iniciado el análisis del impacto económico de las medidas fiscales aprobadas recientemente por el Gobierno para mitigar los efectos de la crisis energética, ante la posibilidad de que estas actuaciones generen riesgos para la estabilidad macroeconómica y dificulten el control de la inflación. La institución prevé presentar en los próximos días nuevas estimaciones revisadas sobre la evolución de la economía española.
Las medidas aprobadas por el Ejecutivo incluyen rebajas fiscales generalizadas en carburantes, gas y electricidad, una estrategia que se aleja de las recomendaciones previas del organismo supervisor, que defendía la aplicación de ayudas más selectivas y temporales dirigidas a los colectivos más afectados por el encarecimiento energético.
El Banco de España advierte sobre el coste fiscal y los riesgos inflacionistas
Según estimaciones internas, el paquete de medidas podría suponer un impacto aproximado de 5.000 millones de euros para las arcas públicas, lo que añade presión adicional al cumplimiento de los compromisos europeos en materia de déficit y gasto público. Además, distintos economistas consideran que este tipo de medidas pueden reducir los incentivos al ahorro energético al subvencionar el consumo, generando posibles efectos inflacionistas de segunda ronda.
Desde la institución que dirige José Luis Escrivá se insiste en que la respuesta al encarecimiento de la energía debería centrarse en medidas específicas, temporales y dirigidas a los sectores más vulnerables, en línea con la posición defendida también por el Banco Central Europeo (BCE).
El BCE alerta de posibles subidas de tipos si aumentan las presiones inflacionistas
En este contexto, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, ha advertido de que las decisiones de política económica adoptadas por los gobiernos pueden influir directamente en la evolución de la inflación y, en consecuencia, en la política monetaria europea. Si se intensifican las presiones inflacionistas derivadas de medidas fiscales expansivas, los bancos centrales podrían verse obligados a endurecer las condiciones financieras mediante subidas de tipos de interés.
De hecho, el Euríbor, principal referencia para las hipotecas en España, ha alcanzado recientemente niveles máximos no registrados en el último año y medio, reflejando la sensibilidad de los mercados a la evolución del escenario económico.
Aunque el Banco de España mantiene una posición prudente en su comunicación institucional, alineada con su política de evitar pronunciamientos directos sobre decisiones gubernamentales fuera de su ámbito competencial, el organismo europeo sí ha reiterado la importancia de evitar medidas generalizadas que puedan incrementar la inflación y retrasar su moderación en la eurozona.


