Las empresas españolas ralentizan su inversión en Latinoamérica

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Las empresas españolas ralentizan su inversión en Latinoamérica

Las empresas españolas ralentizarán su ritmo inversor en Latinoamérica, y se orientarán hacia zonas con mayores perspectivas de crecimiento a medio plazo, como Norteamérica o los países en desarrollo de Asia-Pacífico y África.

Así se desprende del Estudio ‘La inversión directa de las empresas españolas en el exterior’, elaborado por Cofides, Esade y el Consejo General de Economistas (CGE), que destaca que el aprendizaje realizado por las empresas españolas en su proceso de convertirse en multinacionales ha sido muy importante, pero la diversificación geográfica de sus inversiones en el exterior todavía es “limitada”.

La secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, ha valorado que el estudio tiene en cuenta los efectos en la competitividad de las empresas que realizan inversión extranjera en el exterior y, al mismo tiempo, en la economía de origen.

El presidente de Cofides, Salvador Marín, ha recalcado que “crecer internacionalmente es una buena idea y una política a apoyar desde diversas esferas”, por los efectos positivos que comporta, como la creación de empleo y a nivel de imagen y efecto arrastre. “Conseguir crecer en el exterior con su innovación, transferencia de tecnología y conocimiento, las empresas contribuyen también al cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible”, ha apuntado.

Por su parte, el presidente del Consejo General de Economistas de España, Valentín Pich, ha hecho hincapié en que “resulta fundamental concienciar a las empresas sobre la importancia de la internacionalización y de la necesidad de incrementar su tamaño para poder competir en el exterior”.

Para ello, ve necesario que desde la Administración se preste atención a los posibles efectos negativos que pudieran derivarse de la normativa fiscal, laboral y, en definitiva, mercantil, traducidos en un aumento de las obligaciones para las empresas que superen un determinado volumen de trabajadores o facturación, lo que podría “desincentivar este crecimiento”.

Pich cree que es necesario un “cambio cultural” en el tejido empresarial español -compuesto en un 95% por micropymes- que favorezca la creación de empresas de mayor dimensión para competir en los mercados internacionales.

El estudio señala que las empresas españolas cuentan con sólidas posiciones en Latinoamérica, en donde España se situaba en 2014 como el segundo país inversor en términos de ‘stock’ de inversión extranjera directa (IED) emitida, sólo por detrás de Estados Unidos. Sin embargo, España y Latinoamérica sólo suponían el 8,7% del PIB global en 2015 y el 9,1% de la población mundial en 2015.

Por otra parte, América Latina tuvo un crecimiento nulo en términos reales en 2015 y para 2016 se espera un crecimiento negativo del -0,6%, viéndose especialmente afectada la región por la prolongada recesión brasileña, destino prioritario de la inversión española.

Por ello, el estudio señala que es de esperar que las empresas españolas ralenticen el ritmo inversor en la región y se orienten hacia zonas con mayores perspectivas de crecimiento a medio plazo, ya sea Norteamérica ya sean los países en desarrollo de Asia-Pacífico y África.

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