El FMI y el Banco Mundial deben reinventarse para superar las nuevas crisis

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El FMI y el Banco Mundial deben reinventarse para superar las nuevas crisis

El FMI y el Banco Mundial deben reinventarse para superar las nuevas crisis, como los “migrantes climáticos y la eclosión de las monedas virtuales”.

Ambas instituciones fueron creadas en 1944. Después de 75 años, están haciendo frente a críticas por haber fallado a la hora de prevenir crisis y por empeorar las situaciones de los pueblos que tenían que haber ayudado.

Además, se enfrentan al desafío de ayudar a África en una transición que requiere una inversión en infraestructura cuantiosa y una creación de empleo para hacer frente al crecimiento de población en la región.

David Malpass, el presidente del Banco Mundial, ha dicho que el desafío “es enorme” y ha agregado que “el concepto original de reconstrucción y desarrollo (…) fue clarificado para incluir la reducción de la pobreza a medida que el banco fue creciendo”.

El Fondo Monetario Internacional tiene como objetivo garantizar la estabilidad financiera global, mientras que el Banco Mundial se centra en la reconstrucción y el desarrollo, misión a la que con el tiempo se sumó la reducción de la pobreza.

Los analistas han señalado que el balance del FMI parece sombrío, con las tres últimas décadas marcadas por graves crisis: la de la deuda de América Latina en la década de 1980, las turbulencias en Asia y en Rusia en 1990 y la crisis financiera global de 2007, que originó la Gran Recesión que todavía afecta a la economía mundial.

Critican que, en cada uno de los episodios, la crisis duró una década o más y el FMI fue culpado de haber infringido más dolor con sus exigencias y sus políticas, muchas veces más orientadas a los intereses de los países ricos que a los países pobres.

Masood Ahmed, quien ejerció como funcionario del FMI o del Banco Mundial durante casi la mitad de la historia de estas organizaciones, ha dicho que “en la historia del mundo nunca ha habido tanto progreso a la hora de mejorar las vidas de las personas que lo que hemos visto en los últimos 75 años”.

Y ha agregado que el mundo “iba bien en términos macro, y había muchas personas que salían de la pobreza, pero ignoramos el hecho de que había mucha gente que se sentía cada vez más incómoda con el ritmo que tomaban los cambios y creo que ahora estamos pagando un poco el precio de eso”.

Malpass no desestima la doctrina del “Consenso de Washington”, una fórmula que consiste en privatizaciones y recortes del gasto, frente a la teoría económica clásica de aumentar el gasto durante una recesión.

Y quiere centrar los programas del Banco Mundial en lo que sea mejor para cada país.

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