Morosidad en la banca española alcanza el 2,93 %

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Morosidad en la banca española alcanza el 2,93 %

La morosidad del sistema financiero español registró un leve repunte en agosto, situándose en el 2,93 %, frente al 2,92 % registrado el mes anterior, según los últimos datos publicados por Banco de España. Aunque el incremento es mínimo, la evolución de esta tasa refleja la tensión que persiste en el sector financiero ante un contexto económico de moderado enfriamiento y de condiciones financieras más restrictivas.

En términos absolutos, los créditos dudosos —es decir, aquellos que acumulan impagos superiores a 90 días— alcanzaron los 33.130 millones de euros, un ligero aumento frente a los 33.000 millones contabilizados en julio. Este volumen se produce en un escenario en el que el saldo total de crédito concedido por las entidades a hogares y empresas continúa en niveles contenidos, con un total de 1,13 billones de euros.

Un repunte que no preocupa, pero que se vigila de cerca

Desde el sector financiero se interpreta este repunte como una variación puntual, ligada principalmente a factores estacionales y a un leve incremento en los préstamos de consumo. Expertos consultados señalan que, aunque el 2,93 % sigue siendo una de las tasas más bajas de los últimos años, no se pierde de vista la posible presión que puedan ejercer el menor dinamismo económico y los costes financieros más elevados.

“Estamos ante un ajuste muy moderado que, por ahora, no anticipa un cambio de tendencia preocupante. Las entidades mantienen un control muy estrecho sobre sus carteras de crédito”, explicó un analista del sector bancario.

El contexto económico pesa sobre las previsiones

La subida se produce en un entorno en el que la economía española muestra signos de desaceleración gradual. El encarecimiento de la financiación, derivado de la política monetaria restrictiva del Banco Central Europeo, ha impactado en el comportamiento de empresas y familias. Muchos hogares enfrentan mayores dificultades para afrontar hipotecas y préstamos personales, especialmente en los segmentos de renta media y baja.

A ello se suma la moderación del mercado laboral tras varios trimestres de fuerte dinamismo. Si bien el empleo se mantiene en niveles altos, el ritmo de creación de puestos de trabajo se ha estabilizado, lo que podría tener un efecto indirecto sobre la capacidad de pago de determinados colectivos.

Las entidades financieras mantienen colchones sólidos

Pese a este leve repunte, los bancos españoles cuentan con niveles de cobertura elevados y ratios de capital sólidos, lo que permite afrontar con solvencia eventuales tensiones en sus carteras crediticias. Las provisiones acumuladas siguen siendo amplias y las estrategias de gestión del riesgo están enfocadas en la prevención temprana de impagos.

“Las entidades han aprendido de crisis anteriores y mantienen posiciones prudentes, tanto en provisiones como en la concesión de crédito”, subrayó otro experto del sector financiero.

Perspectivas a corto plazo

De cara a los próximos meses, los analistas prevén que la morosidad pueda moverse ligeramente al alza, aunque sin generar un impacto sistémico significativo. El ajuste dependerá en buena medida de la evolución de la inflación, las decisiones del BCE y la capacidad de recuperación de la demanda interna.

Por ahora, el 2,93 % registrado en agosto se mantiene muy por debajo de los niveles observados hace una década, cuando la morosidad superaba el 13 % en plena crisis financiera. Este dato, aunque modesto, será observado con atención en un entorno económico que combina estabilidad con signos incipientes de enfriamiento.