
El período de «relativa» estabilidad disfrutada tras la Guerra Fría «podría estar dando paso a uno de inestabilidad permanente» que reduzca el crecimiento económico, incremente los costes, y suma al comercio internacional en la incertidumbre, según alertó lunes la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, en una conferencia en el ‘Council on Foreign Relations’.
La francesa ha advertido de que la fragmentación de la economía mundial en bloques opuestos es, paradójicamente, un fenómeno global. Lagarde ha afirmado, citando un estudio reciente, que los riesgos geopolíticos «conducen inevitablemente» a una mayor inflación, un menor dinamismo económico y a una contracción del comercio.
Una situación que ha contrastado con la vivida con el orden posterior a la ‘Guerra Fría’, que permitió el «florecimiento de las instituciones internacionales», la expansión del comercio, y a los bancos centrales «centrarse en estabilizar la inflación ajustando la demanda sin tener que preocuparse en exceso por la oferta».
Así, Lagarde ha animado a desarticular esta tendencia impulsada por la nueva realidad geopolítica «reforzando y diversificando las cadenas de suministro, o ahorrando energía» para crear un «círculo virtuoso» que reduzca la volatilidad, contenga la inflación y espolee la inversión.
Por otro lado, la presidenta del BCE ha exhortado a los países europeos a abordar «proyectos largamente postergados» como la profundización e integración de los mercados de capitales, que deben afrontarse de forma holística, y no solo desde una óptica puramente nacional.
Lagarde ha asegurado que culminar la unión de mercados de capitales a nivel europeo será «crítico» para saber si el euro continuará siendo en el futuro una de las principales divisas del mundo, o cederá el testigo al yuan chino o la rupia india, por ejemplo.


