Deuda de la eurozona sube al 88,2% del PIB en el segundo trimestre

0
1241

Deuda de la eurozona sube al 88,2% del PIB en el segundo trimestre

La deuda pública de los países que conforman la eurozona aumentó en el segundo trimestre de 2025 hasta situarse en el 88,2 % del Producto Interior Bruto (PIB), según los últimos datos publicados por Eurostat. Esta cifra representa un incremento de medio punto porcentual respecto al trimestre anterior (87,7 %) y confirma la tendencia al alza iniciada a finales de 2024, tras varios trimestres de contención fiscal.

El repunte se explica, en parte, por el efecto combinado del menor crecimiento económico en el conjunto de la zona del euro y el aumento del gasto público en algunas economías clave, en respuesta a las tensiones geopolíticas y al enfriamiento del consumo interno. Aunque el incremento es moderado, marca el nivel más alto de endeudamiento desde el cierre de 2022, cuando la eurozona aún lidiaba con los efectos fiscales de la pandemia.

En términos absolutos, las cifras varían considerablemente entre países. Grecia, Italia y Francia siguen siendo los miembros más endeudados, con ratios por encima del 110 % del PIB. Alemania, por su parte, mantiene una posición más holgada, con una deuda del 66,5 %, aunque también ha experimentado un ligero repunte.

España registró una deuda pública equivalente al 103,4 % de su PIB en el mismo periodo, consolidando su posición como una de las economías con mayor carga fiscal dentro del bloque. El dato se mantuvo estable respecto al primer trimestre del año, pero continúa lejos del objetivo de sostenibilidad financiera que se marcó el Gobierno para finales de legislatura.

En el conjunto de la Unión Europea (27 Estados miembros), la deuda pública se situó en el 81,9 % del PIB, tras subir cuatro décimas respecto al trimestre anterior. Esta diferencia de casi siete puntos entre la eurozona y el total de la UE refleja la presión fiscal más intensa sobre los países que comparten moneda, muchos de los cuales han tenido que asumir costes adicionales derivados de la inflación energética y las ayudas a sectores estratégicos.

El déficit público, por su parte, se mantuvo relativamente estable en la eurozona, con una media del 2,7 % del PIB, en línea con las reglas fiscales que volverán a aplicarse plenamente a partir de 2026, tras su suspensión durante la pandemia.

La Comisión Europea ha advertido recientemente que los niveles actuales de deuda deben ser observados con cautela. Aunque no representan, por el momento, un riesgo sistémico, su persistencia podría limitar el margen de maniobra fiscal en caso de nuevas crisis o ante la necesidad de inversiones públicas en áreas como la transición energética o la defensa común.

El debate sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas volverá con fuerza en los próximos meses, a medida que los gobiernos nacionales presenten sus presupuestos para 2026 bajo el renovado marco de gobernanza económica de la UE, que busca equilibrar disciplina fiscal y crecimiento económico.