
El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, dimitió este miércoles por sorpresa, «por motivos personales», con efectos a partir del 31 de diciembre, tras permanecer diez años en el cargo, e hizo un recordatorio de la importancia de no ignorar el peligro de la inflación.
El banco central de Alemania (Bundesbank) ha informado en un comunicado de que Weidmann, de 53 años, ha pedido hoy al presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, su despido del cargo, que ha ocupado desde mayo de 2011, cuando sustituyó a Axel Weber, quien se oponía a que el Banco Central Europeo (BCE) comprara deuda para afrontar la crisis de endeudamiento soberano en la zona del euro.
«Estoy convencido de que más de diez años son una buena medida de tiempo para abrir otro capítulo, para el Bundesbank, pero también para mí personalmente», ha escrito Weidmann en una carta de despedida a los empleados de la entidad.
La canciller alemana, Angela Merkel, ha lamentado la decisión y le ha agradecido su trabajo en unos años muy difíciles para la política monetaria y presupuestaria del país, según su portavoz, Steffen Seibert.
El ministro de Finanzas, el socialdemócrata Olaf Scholz, ha agradecido a Weidmann «su compromiso extraordinario durante los últimos diez años».


