La confianza de Ignacio Sánchez Galán en el futuro de Iberdrola vuelve a reflejarse en el mercado. El presidente ejecutivo de la eléctrica ha adquirido 300.000 acciones de la compañía por un importe cercano a los 5,86 millones de euros, una operación ejecutada pocos días antes de la Junta de accionistas y en un momento especialmente significativo para el grupo: la empresa cotiza en máximos históricos y su valor bursátil se ha multiplicado por veinte desde que el directivo asumió el mando hace un cuarto de siglo.
Según los registros comunicados a la CNMV, la compra se realizó el pasado 13 de mayo a un precio de 19,54 euros por acción. Con este movimiento, Ignacio Galán eleva su participación directa hasta aproximarse a los 14 millones de títulos, consolidando una política de acumulación sostenida durante sus 25 años al frente de la energética.
Una apuesta personal en plena escalada bursátil
Aunque el volumen de la operación puede parecer limitado frente a una compañía que supera los 138.000 millones de euros de capitalización, el mercado suele interpretar este tipo de decisiones como una señal de confianza por parte de quien mejor conoce la situación interna de la empresa. Más aún cuando la compra se produce en plena escalada bursátil y tras unos resultados trimestrales que han reforzado las previsiones de crecimiento del grupo.
La acción de Iberdrola se mueve desde hace semanas en niveles históricamente elevados. Tras la operación de Galán, el título continuó cotizando en torno a los 19,30 euros, manteniéndose dentro del estrecho rango en el que ha oscilado desde la publicación de las cuentas del primer trimestre. Lejos de transmitir cautela ante una posible sobrevaloración, el gesto del presidente ejecutivo de Iberdrola parece apuntar a una visión de largo plazo sobre la capacidad de la compañía para seguir generando crecimiento.
La evolución bursátil de Iberdrola en las últimas décadas respalda esa percepción. Bajo la dirección de Galán, el grupo ha pasado de ser una gran utility española a convertirse en uno de los gigantes energéticos internacionales, apoyado en una estrategia centrada en las redes eléctricas, las energías renovables y la diversificación geográfica. Actualmente, la compañía es la primera utility de Europa por valor en bolsa y figura entre las mayores del mundo dentro del sector.
El plan estratégico presentado por Iberdrola para el periodo 2025-2028 contempla inversiones de 58.000 millones de euros, destinadas principalmente al desarrollo y modernización de redes eléctricas. Reino Unido y Estados Unidos concentran buena parte de ese esfuerzo inversor, considerados mercados clave por la estabilidad regulatoria y las necesidades de electrificación derivadas de la transición energética.
En paralelo, la empresa ha avanzado en la simplificación de su estructura corporativa. Durante los últimos meses culminó operaciones relevantes como la exclusión bursátil de Avangrid en Estados Unidos y de Neoenergia en Brasil, movimientos orientados a reforzar el control sobre activos estratégicos y agilizar la gestión del grupo.
Resultados que respaldan la confianza
Los resultados correspondientes al primer trimestre de 2026 también han contribuido a sostener el optimismo de los inversores. Iberdrola registró un beneficio neto de 1.711 millones de euros, inferior al del mismo periodo del año anterior debido al impacto de elementos extraordinarios. Sin embargo, si se eliminan esos efectos, el beneficio ajustado aumentó más de un 11 %, hasta situarse en torno a los 1.865 millones. A raíz de estas cifras, la compañía mejoró sus previsiones para el conjunto del ejercicio y anticipa un crecimiento superior al 8 % en el beneficio neto ajustado.
En este contexto, la compra de acciones por parte de Galán adquiere una dimensión simbólica adicional. No se trata de un movimiento aislado ni de una operación oportunista. El presidente ha venido incrementando su exposición a Iberdrola de forma recurrente y mantiene una de las participaciones más relevantes entre los máximos ejecutivos del Ibex 35.
La lectura que hace el mercado es clara: quien lidera la estrategia de la compañía sigue confiando en su recorrido. Iberdrola afronta desafíos importantes, desde la presión regulatoria hasta el incremento de costes en proyectos renovables o las exigencias financieras derivadas de su ambicioso plan inversor. Pero la apuesta del directivo sugiere que la empresa considera que su modelo de negocio está preparado para absorber esas tensiones y seguir creciendo en un entorno marcado por la electrificación y la descarbonización de la economía.
En un sector acostumbrado a los mensajes prudentes y a los anuncios institucionales, las compras de acciones por parte de los directivos suelen interpretarse como una declaración especialmente contundente. Y en este caso, Galán ha vuelto a respaldar con capital propio el futuro de la compañía que dirige desde hace 25 años.


