El PIB español crece un 1% en 2025 y se mantiene un 30% por debajo del promedio de la eurozona

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El PIB se mantiene por debajo del promedio de la eurozona,
El PIB se mantiene por debajo del promedio de la eurozona,

España volvió a situarse en 2025 entre las economías con mayor crecimiento del producto interior bruto (PIB) en Europa. Sin embargo, este dinamismo no se ha trasladado con la misma intensidad a la riqueza individual. Según los últimos datos publicados por Eurostat, el PIB per cápita español alcanzó los 28.320 euros, con un avance cercano al 1%, manteniendo al país aproximadamente un 30% por debajo del promedio de la eurozona.

Este comportamiento refleja una paradoja persistente en la economía española: crecimiento agregado relevante, pero con escaso impacto en la mejora de la renta media por habitante.

Una brecha que persiste frente a las grandes economías

La distancia con las principales economías europeas continúa siendo significativa. Italia sigue siendo el país más próximo en términos comparativos, aunque mantiene todavía una diferencia cercana a los 5.000 euros anuales por habitante. Por su parte, Francia supera los 38.000 euros per cápita y Alemania se sitúa en torno a los 43.210 euros, consolidando una brecha estructural difícil de reducir en el corto plazo.

El contraste resulta especialmente llamativo si se tiene en cuenta que, a comienzos de la pasada década, el Ejecutivo presidido entonces por José Luis Rodríguez Zapatero llegó a plantear como objetivo aproximarse a los niveles de renta alemanes.

El crecimiento demográfico diluye el avance económico

Uno de los factores que explican el estancamiento del indicador es el aumento de la población residente. Aunque el PIB total continúa creciendo, lo hace en paralelo a un incremento del número de habitantes, lo que limita la mejora de la renta per cápita.

Este fenómeno está vinculado en gran medida a la llegada de población extranjera. En 2025, España se consolidó como el principal receptor de inmigración en la Unión Europea, en niveles comparables a países extracomunitarios como Turquía.

La presión fiscal reduce la renta real disponible

A este contexto se suma el impacto de la elevada recaudación tributaria registrada en los últimos ejercicios. Los ingresos fiscales superaron los 320.000 millones de euros, con especial protagonismo del IRPF, cuyo rendimiento se ha visto impulsado por la falta de actualización de los tramos impositivos conforme a la inflación.

Esta ausencia de deflactación fiscal ha reducido la capacidad adquisitiva real de los contribuyentes en un periodo marcado por el fuerte repunte de los precios tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022 y el posterior aumento de tensiones geopolíticas en Oriente Próximo.

La baja productividad, principal debilidad estructural

Diversos organismos coinciden en señalar la productividad como el principal factor explicativo del estancamiento del PIB per cápita. Analistas del laboratorio de ideas Bruegel destacan que el crecimiento económico reciente se ha apoyado más en el aumento del empleo que en mejoras del valor añadido por trabajador.

En la misma línea, el director general del Instituto de Estudios Económicos, Gregorio Izquierdo, subraya que una parte relevante del crecimiento económico registrado en los últimos años se ha repartido entre un mayor número de trabajadores, sin incrementos significativos en la producción individual.

Los estudios académicos elaborados por Fedea, BBVA Research y la Fundación Rafael del Pino coinciden en este diagnóstico. El catedrático de la Universidad de Valencia José E. Boscá señala que la productividad por hora trabajada apenas ha crecido un 3% desde 2019, manteniéndose prácticamente en niveles previos a la pandemia.

Perspectivas moderadas para 2026

El escenario macroeconómico mantiene señales de desaceleración moderada. El Fondo Monetario Internacional ha revisado recientemente sus previsiones para España y sitúa el crecimiento del PIB en el 2,1%, con una inflación estimada del 3%.

En este contexto, el reto de mejorar la riqueza por habitante continúa ligado a la evolución de la productividad, la estructura del mercado laboral y la política fiscal, factores clave para reducir la distancia con las principales economías europeas en los próximos años.