La Cámara de España pide no “desalentar” a las empresas con impuestos

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La Cámara de España pide no "desalentar" a las empresas con impuestos

El presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, ha pedido este miércoles no “desalentar” a las empresas con impuestos “excesivos” y cree que habría sido una “buena decisión” haber esperado a que haya consenso europeo para aprobar las denominadas tasas ‘Google’ y ‘Tobin’, aunque finalmente el Gobierno ha aplazado a final de año la liquidación del tributo digital.

En declaraciones a los medios de comunicación tras concluir el pleno extraordinario del organismo cameral, que ha presidido el Rey Felipe VI, Bonet ha pedido al nuevo Gobierno de coalición que se ponga a la empresa “en el centro” de la economía social de mercado y se anime al conglomerado empresarial ante el proceso de adaptación a la globalización, la digitalización y la mejora de la formación.

“Todo lo que no sea esto, para mí no tiene tanta importancia”, ha respondido al ser preguntado sobre la aprobación de los nuevos impuestos, si bien ha apuntado que “evidentemente desalentar a la empresa mediante impuestos excesivos puede ser inconveniente”.

En este sentido, opina que habría sido una “buena decisión” que el Gobierno hubiese esperado a que se consensúen los impuestos a nivel europeo para aprobarlos, aunque ha precisado que el Ejecutivo ha aplazado la aplicación del impuestos digital hasta que Europa “haga lo que tiene que hacer”.

Además, ha descartado que la aprobación de las tasas, sobre todo la digital, vaya a perjudicar al viaje de Estado previsto por el Rey a Estados Unidos, en un contexto también de posible aumento de aranceles, puesto que “hay cosas que están por encima”, como las relaciones entre España y Estados Unidos. “No es el tema fundamental, el de la negociación de aranceles es importante, pero no tanto como las relaciones. Tenemos una ventaja, el Rey, y que Trump invite al Rey a Washington es una buena noticia para España”, ha apreciado.

En cualquier caso, ha avisado de que “un excesivo rigor fiscal puede ser desalentador”, aunque considera que “las empresas tienen que alentarse a sí mismas” y los políticos establecer condiciones para “alentarlas, y no desalentarlas”.

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