Tensión política en Venezuela causa estragos en los bonos

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Los bonos venezolanos amanecen nuevamente a la baja después de que los analistas e inversionistas incrementaran su percepción de riesgo en el país suramericano debido a los graves incidentes políticos que se desarrollan en gran parte del país, los días de protestas sin descanso en las calles, las persecuciones políticas sobre dirigentes opositores y las señales cada vez más evidentes de fragilidad económica.

El Global 27, principal bono de referencia, continuó bajando su valor hasta alcanzar dos puntos menos para ubicarse en 63,5% de su valor y el riesgo país asociado de Venezuela continuó en alza, sigue siendo desde el mes de febrero el más elevado del mundo.

La poca confianza que presentan los inversionistas en el futuro inmediato de Venezuela implica que la financiación mediante la emisión de bonos es demasiado costosa como para asumirla, lo cual coincide con momentos críticos donde el Gobierno debe cubrir una diferencia abismal entre sus gastos e ingresos, de aproximadamente el 15% del PIB.

Venezuela ha cancelado a tiempo todos los compromisos correspondientes por intereses y vencimiento de los bonos, pero los fondos de inversión necesitan otro tipo de indicadores para poder mejorar su visión sobre Venezuela. Operadores de deuda afirman que el mercado observa con claridad a un Gobierno que no tiene ningún tipo de compromiso a la hora de ejecutar medidas para disminuir el déficit en sus cuentas, por lo cual esperan que se continúe deteriorándose la posición en divisas.

Para cubrir las importaciones y los pagos de deuda externa, el Banco Central de Venezuela (BCV) utiliza la porción de las reservas que está en efectivo (66% son barras de oro) y, tras la caída sufrida este bolsillo cuenta con menos de 2 mil millones de dólares, una cifra que no permite mayor flexibilidad.

A estas reservas se suma el ingreso de dólares que regularmente PDVSA le entrega al BCV, pero se trata de un flujo que resulta insuficiente, porque la petrolera venezolana sólo deposita al BCV la mitad de las divisas provenientes del barril y coloca el resto en una serie de fondos administrados por el Gobierno, sobre los que no existe mayor transparencia.

La incertidumbre aumenta por evidencias de que la administración de Nicolás Maduro tiene un problema de flujo de caja y recorta la entrega de dólares al sector privado.

A la fecha, las divisas no han sido entregadas y las compañías tienen una deuda por el orden de 9 mil millones de dólares. En este entorno, los inversionistas temen que el Gobierno desconozca el pago de los bonos.

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