
El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, ha defendido que la inmigración representa una fortaleza para la economía española en un contexto marcado por el envejecimiento de la población, la falta de mano de obra en determinados sectores y la necesidad de sostener el crecimiento a medio plazo.
Durante su intervención en el Foro de Vanguardia celebrado en Barcelona, Escrivá situó el debate migratorio en términos económicos y laborales. A su juicio, España necesita atraer fuerza laboral para compensar la pérdida de población activa que puede provocar el envejecimiento demográfico. Sin esa aportación, advirtió, el país se enfrentaría a mayores tensiones sobre el mercado de trabajo y sobre el propio estado de bienestar.
El gobernador señaló que la inmigración regular puede ayudar a cubrir necesidades específicas del tejido productivo, especialmente en profesiones cualificadas o en actividades donde existe escasez de trabajadores. También defendió la importancia de mejorar las políticas activas de empleo y de coordinar mejor a las administraciones y a los agentes sociales para identificar qué perfiles demanda la economía.
La inmigración como respuesta al envejecimiento
Escrivá vinculó el crecimiento económico futuro con la capacidad de España para responder al reto demográfico. En su análisis, el país necesita combinar una mayor productividad, impulsada en parte por la adopción de la inteligencia artificial, con una estrategia migratoria ordenada que permita reforzar la población activa.
El gobernador evitó plantear la inmigración únicamente como una cuestión coyuntural y la presentó como uno de los factores que pueden ayudar a mantener la capacidad productiva del país. En este sentido, defendió que existen mecanismos normativos para favorecer una inmigración regular adaptada a las necesidades reales del mercado laboral.
Otro de los puntos centrales de su intervención fue la vivienda. Escrivá recordó que el problema de acceso se explica, en gran medida, por una oferta que avanza muy por detrás de la demanda. Según su diagnóstico, las administraciones deben coordinarse mejor para desbloquear suelo, agilizar trámites urbanísticos y favorecer la construcción de más vivienda.
El gobernador también se mostró prudente ante las medidas de control de precios del alquiler. Aunque reconoció que pueden servir para proteger a colectivos vulnerables en momentos concretos, advirtió de que deben ser temporales y estar bien diseñadas. De lo contrario, pueden provocar efectos contrarios a los buscados, como una reducción de la oferta o un encarecimiento de los nuevos contratos.
La economía mantiene el pulso pese al ruido político
Escrivá quiso trasladar un mensaje de serenidad sobre la situación económica española. Defendió que el país sigue mostrando fortaleza y que la actividad económica mantiene una evolución positiva, con una previsión de crecimiento del 2,3% para este año.
También rechazó comparaciones directas con la burbuja inmobiliaria previa a 2008. Según explicó, las condiciones actuales son distintas, ya que no existe una sobreproducción de vivienda, las familias presentan mejores niveles de solvencia y el sistema bancario cuenta con más capital que en aquella etapa.
El gobernador también abordó otros asuntos, como los tipos de interés, los aranceles, la productividad y el sector financiero. Sobre las operaciones corporativas, defendió que los procesos de autorización de las opas deberían ser más ágiles para reducir la incertidumbre, siempre garantizando los derechos de los inversores.


