
El número de personas que compaginan un empleo principal con una segunda actividad laboral ha superado los 600.000 trabajadores en España al inicio de 2026, lo que sitúa el pluriempleo en su nivel más alto de las últimas dos décadas. Aunque este colectivo sigue representando una parte reducida del mercado laboral, con una tasa inferior al 3% del total de ocupados, su evolución refleja un crecimiento sostenido desde la pandemia.
Este incremento se produce en un contexto de máximos de ocupación, por lo que el aumento en cifras absolutas debe interpretarse junto con el crecimiento general del empleo. Sin embargo, la tasa de pluriempleo también ha ido recuperando niveles similares a los registrados en 2006, antes de la crisis financiera, lo que apunta a un cambio relevante en la estructura laboral española.
Los autónomos como principal foco del pluriempleo
Una de las principales características de este fenómeno es el peso creciente de los trabajadores autónomos. Aunque los asalariados siguen siendo mayoría entre quienes tienen más de un empleo, con cerca de 500.000 personas en esta situación, los autónomos han impulsado buena parte del crecimiento reciente. La tasa de pluriempleo entre los trabajadores por cuenta propia se ha situado en el 3,34%, por encima del 2,61% registrado entre los asalariados.
Este avance puede responder a distintas razones. En algunos casos, los autónomos buscan complementar ingresos con un empleo asalariado que les aporte mayor estabilidad. En otros, inician una segunda actividad, participan en nuevos proyectos empresariales o se asocian a otros negocios. El resultado es una mayor diversificación de fuentes de ingresos en un entorno marcado por la incertidumbre económica, el encarecimiento del coste de vida y la necesidad de reforzar la capacidad de ahorro.
El segundo empleo requiere menos presión
El segundo empleo no suele tener una dedicación equivalente a la actividad principal. De media, los trabajadores pluriempleados realizan alrededor de 13 horas semanales en su puesto secundario, una cifra que se mantiene por debajo de las 15 horas desde la pandemia. Esta realidad indica que, en muchos casos, se trata de trabajos puntuales, de refuerzo, de fin de semana o vinculados a periodos concretos de mayor actividad.
El sector servicios concentra la mayor parte del pluriempleo. Cerca del 90% de los trabajadores con una segunda ocupación encuentran ese empleo adicional en actividades ligadas al principal motor de la economía española. Los ocupados cuyo primer empleo también pertenece a los servicios superan los 530.000 dentro de este colectivo y presentan la tasa más elevada por sectores, con un 3,1%.
La hostelería, el comercio, las actividades de contenidos, las telecomunicaciones y otros servicios relacionados con la demanda estacional o flexible aparecen como algunos de los ámbitos donde más se observa esta tendencia. En particular, los meses de verano suelen mostrar un repunte de las horas trabajadas en empleos secundarios, coincidiendo con el aumento de necesidades de personal en determinadas actividades.
No obstante, el fenómeno también se extiende a trabajadores procedentes de la agricultura, la industria o la construcción, que encuentran en los servicios una vía para elevar sus ingresos. En construcción, aunque el número de pluriempleados es menor, las horas dedicadas al segundo empleo son más altas que la media.


