Recesión técnica en Brasil

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Recesión técnica en Brasil

La actividad económica de Brasil ha disminuido considerablemente, lo que ha planteado la posibilidad de que la mayor economía de América Latina haya caído en recesión técnica.

El Índice de Actividad Económica IBC-Br del Banco Central de Brasil, que se ve como un indicador aproximado del Producto Interno Bruto (PIB), ha reportado una caída del 1,35% en el pasado mes de diciembre respecto a noviembre, afectado por un descenso en la producción industrial y la debilidad de las ventas minoristas. Para el cuarto trimestre de 2013, registró una caída de 0,17%.

El indicador creció un 2,57% en todo 2013, pero bajó dos trimestres seguidos en el segundo semestre del año, una evolución que coincide con la definición de recesión técnica.

Esta situación trae como consecuencia una presión adicional para el comportamiento económico de los próximos meses pues, para sobrepasar el escenario negativo, el PIB tendría que crecer un 1,12% en el primer trimestre de 2014, es decir, un 0,4% en cada uno de los tres meses que lo componen.

Bruno Roval, economista de la oficina de Barclays en São Paulo, señala que “la influencia negativa tendrá impacto en 2014. Anticipábamos una expansión del PIB de 1,9%. Pero hay una posibilidad real de que revisemos esa cifra a la baja después de la publicación de los resultados del PIB de (todo) 2013 y del cuarto trimestre a finales de febrero”.

Se espera que los bancos y los fondos privados rebajen sus perspectivas de crecimiento de Brasil para 2014, que caerían del 1,90% actual a una cifra entre 1,40% y 1,60%.

Una encuesta reciente de la Confederación Nacional de Industria de Brasil mostró que las intenciones de inversión privada han caído a su nivel más bajo desde 2010.

Las inversiones se verán limitadas a medida que el Gobierno recorte el gasto y los bancos reduzcan el otorgamiento de préstamos, tras una década de expansión. “Será difícil para Brasil alcanzar un crecimiento de 2% este año”, advierte Robert Wood, de Economist Intelligence Unit en Nueva York. “El consumo aportará menos al crecimiento y no hay señales de un repunte de la inversión”.

Esta situación se presenta en momentos en que la presidenta Dilma Rousseff se prepara para una campaña de reelección en medio de condiciones económicas adversas, dentro y fuera del país. Manifestaciones callejeras contra un alza en los precios y las deficiencias de los servicios públicos, sacudieron a Brasil el pasado mes de junio. La agitación se ha mantenido, aunque a menor escala, en las principales ciudades, a medida que el país se prepara para ser anfitrión del Mundial de fútbol.

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