S&P: el impuesto hipotecario costará 700 millones anuales a la banca

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S&P: el impuesto hipotecario costará 700 millones anuales a la banca

S&P Global estima que el Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (IAJD) costará unos 700 millones de euros a la banca española, y que será “manejable” en términos financieros, por lo que no afectará a las calificaciones de solvencia.

Poco después de que el Tribunal Supremo decidiera que son los clientes, y no los bancos, los sujetos pasivos del IAJD, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, dio a conocer su intención de modificar a través de un real decreto ley quién ha de pagar este impuesto para que finalmente sean los bancos.

Este cambio en la ley establece que los bancos deben asumir el pago de este impuesto a partir de este momento, descartando cualquier tipo de carácter retroactivo, poniendo fin a una práctica de hace más 23 años.

S&P ha explicado que, en el peor de los casos, en el que los bancos no logren repercutir este coste adicional sobre las nuevas hipotecas, el impacto seguirá siendo “manejable”.

Si se toma como base el nivel de creación de nuevos préstamos hipotecarios a los hogares en los últimos 12 meses y un impuesto medio del 1,25%, la agencia estima que el impacto extra será de unos 700 millones de euros anuales, lo que supone el 5,5% de los beneficios antes de impuestos del sector previstos para 2018.

Sin embargo, S&P Global considera que la controversia que se ha generado en torno al impuesto hipotecario podría tener efectos negativos debido al posible surgimiento de una tendencia mayor a aumentar la protección del consumidor.

La agencia ha indicado que “una vez más, los bancos se convirtieron en blanco de la crítica pública, aunque parece que la fuente del problema es la regulación que respalda el impuesto hipotecario” y ha agregado que podría evidenciarse un aumento de la protección al consumidor que aumente los riesgos de litigios para los bancos y aumente la posibilidad de nuevos cambios regulatorios.

Con todo, S&P Global considera que “todavía es demasiado pronto” para evaluar si este cambio intensificará la competencia de precios, ya que dependerá de si todos los bancos españoles intentan pasar la mayor parte del nuevo coste a los clientes, o sólo algunos de ellos.

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