
La Comisión Europea ha pedido a los Estados miembros que impulsen medidas voluntarias de ahorro energético en el transporte ante el impacto que está teniendo el conflicto en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz sobre los mercados internacionales del petróleo. Entre las propuestas trasladadas a las capitales europeas figuran el fomento del teletrabajo, la reducción de los desplazamientos en avión y la disminución de la velocidad en autopistas como fórmulas para contener la demanda de combustibles fósiles.
El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, remitió una carta a los Veintisiete en la que subraya la necesidad de reforzar la coordinación para evitar tensiones en el suministro energético si la situación internacional se prolonga. Según el Ejecutivo comunitario, aunque la seguridad energética está garantizada por ahora, es necesario prepararse ante posibles interrupciones prolongadas del comercio internacional de petróleo.
Entre las recomendaciones planteadas destaca la promoción del trabajo a distancia cuando sea posible, una medida que permitiría reducir el consumo asociado a los desplazamientos diarios. También se propone fomentar el uso del transporte público, impulsar el coche compartido, promover la conducción eficiente y limitar los vuelos cuando existan alternativas ferroviarias viables.
Dependencia energética del Golfo Pérsico
La urgencia de estas recomendaciones responde a la elevada dependencia energética europea del Golfo Pérsico, de donde procede más del 40% del diésel y queroseno importado por la Unión Europea. Este contexto ha llevado a Bruselas a pedir a los Estados miembros que adopten medidas preventivas para garantizar la estabilidad del suministro en caso de que continúe la volatilidad en los mercados energéticos.
El plan comunitario se inspira en parte en el decálogo publicado recientemente por la Agencia Internacional de la Energía, que incluye actuaciones como reducir en al menos 10 km/h la velocidad en autopistas, limitar el acceso de vehículos a determinadas zonas urbanas mediante sistemas de rotación por matrícula y reforzar el uso de biocarburantes como alternativa parcial a los combustibles fósiles.
Además, la Comisión Europea ha pedido a las refinerías que mantengan la producción al máximo nivel posible, retrasando tareas de mantenimiento no urgentes para asegurar la disponibilidad de productos petrolíferos en el corto plazo. Todo ello forma parte de una estrategia preventiva orientada a minimizar el impacto de la actual crisis energética sobre ciudadanos, empresas y cadenas logísticas.
Las instituciones comunitarias consideran que estas medidas de ahorro voluntario pueden contribuir a estabilizar el mercado mientras persista la incertidumbre geopolítica derivada de la guerra en la región.


