Reino Unido propone a la UE una zona de libre comercio.

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Reino Unido ha propuesto a la Unión Europea crear una “zona de libre comercio” para evitar interrupciones en el comercio de bienes, como las aduanas o los aranceles, según el nuevo ‘Libro Blanco’ del Ejecutivo de Theresa May.

“Abandonar la UE nos da la oportunidad de fortalecer nuestra economía y también nos permite mantener una amistad cercana y una fuerte alianza con nuestros vecinos”, defiende May y señala que la relación entre ambos bloques requerirá “pragmatismo y compromiso por ambas partes”.

Aunque el documento presentado el Ejecutivo británico defiende que la salida del mercado único europeo y la unión aduanera servirán para que Reino Unido “busque nuevas oportunidades”, en la práctica propone una relación similar a la actual.

La “zona de libre comercio” busca que tanto la UE como Reino Unido tengan un “acceso continuado y sin interrupciones en la frontera a los mercados del otro”. Esta pretensión del Gobierno de Theresa May es “clave” para evitar una “frontera dura” entre Irlanda e Irlanda del Norte, con el objetivo de respetar lo pactado en el Acuerdo de Viernes Santo.

Actualmente, el bloque comunitario es el mayor socio comercial de Reino Unido. En 2017, los intercambios comerciales ascendieron a 423.000 millones de libras (478.900 millones de euros), con un déficit comercial para las islas de 95.000 millones de libras (107.500 millones de euros), según un informe de la Oficina Nacional de Estadísticas británica.

El nuevo mercado único entre la UE y Reino Unido se articularía, de acuerdo a la propuesta presentada por este último, a través de un “convenio de aduanas facilitado”. En virtud de este documento, Reino Unido cobraría los impuestos marcados por Bruselas de aquellos productos que entraran por sus fronteras pero tuvieran como destino final algún país del bloque europeo, y viceversa.

Además, para facilitar la unión comercial, Londres ha propuesto seguir participando en algunos entes reguladores –la Agencia Europea del Medicamento, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas y la Agencia Europea de Seguridad Aérea– para que no haya discrepancias entre las normativas de Reino Unido y las de la UE.

En cambio, en relación con los servicios y con el mercado digital, Londres ha apostado por tener “libertad regulatoria” para impedir el acceso en función de sus intereses, con la excepción de los servicios financieros.

La City, que acumula una parte importante de las entidades financieras de la UE, ha planteado mantener los “beneficios mutuos” en el acceso a los mercados integrados, protegiendo así la “estabilidad financiera”. Al igual que con el comercio de bienes, Londres pretende articular esto con un acuerdo con Bruselas.

En conjunto con esta propuesta de acuerdo comercial, el documento presentado por el Ejecutivo de May ha destacado que el Brexit permitirá al país negociar sus propios acuerdos de libre comercio con otros socios.

 

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