
El Panel de expertos de Funcas ha revisado a la baja su previsión de crecimiento del producto interior bruto (PIB) español para este año, situándola en el 2,4 %, una décima menos que en su estimación anterior. La revisión se produce en un contexto de desaceleración de la demanda nacional y creciente incertidumbre sobre la evolución del consumo y la inversión en el segundo semestre del año.
A pesar del recorte para 2025, el panel mantiene sin cambios la previsión para 2026 en el 1,9 %, reflejando un escenario de crecimiento moderado y una economía que, aunque estable, muestra síntomas de fatiga tras el impulso pospandemia y la etapa expansiva de 2022-2024.
Según el informe, el debilitamiento del consumo privado y la ralentización en la inversión empresarial han sido los factores determinantes de la revisión. El contexto internacional, marcado por tensiones comerciales y una política monetaria aún restrictiva por parte del Banco Central Europeo, añade presión al comportamiento de la economía española en los próximos trimestres.
El Panel de Funcas, compuesto por 19 servicios de estudios, anticipa que la evolución trimestral del PIB será progresivamente menos dinámica: un crecimiento del 0,5 % en el segundo y tercer trimestre, seguido de un 0,4 % en el último trimestre de 2025. Esta tendencia refleja una pérdida de tracción económica que, si bien no apunta a una recesión, sí sugiere un entorno de menor expansión.
En cuanto al mercado laboral, las previsiones siguen siendo positivas, con una tasa de paro que podría situarse por debajo del 11 % a final de año, favorecida por la creación de empleo en sectores como servicios, turismo y tecnología. No obstante, Funcas alerta de posibles riesgos si se prolonga la debilidad del consumo interno.
La inflación, por su parte, se mantendría en niveles moderados, gracias a la estabilidad del precio del crudo y la normalización de las cadenas de suministro, lo que podría abrir la puerta a futuras bajadas de tipos de interés a partir de 2026.
Desde Funcas subrayan que, aunque España continúa liderando el crecimiento entre las grandes economías del euro, será crucial que el próximo ciclo presupuestario incluya medidas que impulsen la productividad y la inversión estructural.
Esta revisión del PIB añade presión sobre el Gobierno y el Banco de España, que deberán calibrar con precisión sus estrategias fiscales y monetarias ante un entorno internacional cada vez más volátil.


