
España cerró 2025 con un máximo histórico de trabajadores mayores de 55 años activos, reflejando un cambio estructural en el mercado laboral impulsado por las reformas que han retrasado la edad efectiva de jubilación y limitado las prejubilaciones. En total, la población activa entre 55 y 70 años alcanzó los 5,3 millones de personas, lo que representa el 21,2% del total, según los últimos datos disponibles de la Encuesta de Población Activa (EPA).
Este aumento también se refleja en la tasa de actividad, que se situó en el 52,8%, el nivel más alto registrado hasta ahora en este grupo de edad y el mayor crecimiento acumulado en las últimas dos décadas dentro del mercado laboral español.
El aumento del empleo senior compensa la caída de la actividad juvenil
La incorporación progresiva de trabajadores veteranos está ayudando a compensar la reducción del peso de los jóvenes en la población activa. En 2025, los menores de 25 años sumaban 1,8 millones de activos, una cifra superior a la de años recientes pero aún lejos de los niveles previos a la crisis financiera.
Este descenso no responde tanto a una caída demográfica como a la prolongación de la formación académica y al retraso en la entrada al mercado laboral. Como resultado, el crecimiento del empleo senior se ha convertido en un factor clave para sostener la disponibilidad de mano de obra en España.
Actualmente, 4,7 millones de personas entre 55 y 70 años están ocupadas, lo que equivale al 21% del total del empleo. Sin embargo, este avance convive con señales de alerta sobre las dificultades que siguen encontrando los trabajadores veteranos para acceder a nuevos puestos.
Más activos, pero también más paro entre los trabajadores mayores
Pese al récord de participación laboral, la tasa de paro de los mayores de 55 años se ha incrementado en los últimos años hasta situarse en el 9,7%, prácticamente el doble que antes de la crisis financiera, cuando se encontraba en el 5,5%. Además, este nivel ya supera ligeramente el registrado entre los trabajadores de edad intermedia, lo que evidencia obstáculos persistentes en su integración laboral.
En paralelo, el número de desempleados en esta franja de edad se ha multiplicado por cuatro en las últimas dos décadas, hasta superar el medio millón de personas. Este dato refleja que, aunque cada vez hay más profesionales seniors dispuestos a seguir trabajando, el mercado laboral todavía presenta resistencias para absorber plenamente este aumento de disponibilidad.
La tendencia se concentra especialmente en el grupo de edad entre 55 y 64 años, tradicionalmente vinculado a procesos de prejubilación o salida anticipada del mercado laboral. Las reformas adoptadas desde 2010 han contribuido a modificar este patrón, incentivando la prolongación de la vida profesional y reduciendo los retiros anticipados.
Organismos internacionales como la OCDE han señalado que reforzar la participación laboral de los trabajadores veteranos será clave para garantizar la sostenibilidad del mercado laboral en los próximos años, especialmente en un contexto de envejecimiento demográfico y menor crecimiento de la población activa joven. No obstante, el llamado edadismo continúa siendo uno de los principales retos para aprovechar plenamente el potencial de este colectivo dentro de la economía española.


