
España se ha convertido en el país de la Unión Europea con la mayor tasa de trabajadores en situación de incapacidad temporal, después del considerable incremento registrado durante los últimos años. Los problemas relacionados con la salud mental, especialmente entre los trabajadores más jóvenes, aparecen además como una de las principales causas de estas ausencias laborales.
Los datos recopilados por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y la mutua Umivale, a partir de las estadísticas de Eurostat, muestran que el 4,5% de los empleados españoles no acudió a su puesto de trabajo durante la semana de referencia de 2024 por encontrarse de baja médica.
La cifra supone un incremento de 1,9 puntos porcentuales respecto a 2018, cuando la tasa se situaba alrededor del 2,6%. En términos relativos, el aumento alcanza aproximadamente el 73%. Esta evolución ha provocado que España ascienda cinco posiciones en la clasificación europea hasta colocarse en el primer lugar.
La tasa española casi duplica la media europea
La incidencia de las bajas laborales en España se encuentra claramente por encima del promedio de la Unión Europea, situado en el 2,5%. También supera los registros de otros países con elevados niveles de incapacidad temporal.
Eslovenia presenta una tasa del 4,3%, mientras que Bélgica alcanza el 4,1% y Francia el 3,9%. Por detrás aparecen Portugal, con un 3,6%; Alemania, con un 3,2%; República Checa, con un 2,8%, y Austria, con un 2,7%.
La tendencia también queda reflejada en los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. En 2015, España ocupaba el noveno lugar entre los países con más ausencias por enfermedad, con una media de 2,4 semanas de baja por trabajador y año.
Una década después, en 2025, la cifra alcanzaba las cinco semanas anuales, más del doble que diez años antes. España pasó así a ocupar el tercer puesto de la clasificación, únicamente por detrás de Noruega y Eslovenia.
El caso noruego presenta características particulares, ya que el país cuenta con un sistema de protección social amplio, que contempla una elevada cobertura económica y la posibilidad de conceder bajas parciales.
Falta de seguimiento y saturación sanitaria
El aumento de la incapacidad temporal en España responde a una combinación de factores. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal ha señalado, entre otros problemas, la falta de control y seguimiento de las bajas y el reparto de competencias entre las administraciones.
Los médicos de los servicios autonómicos de salud son quienes conceden las bajas, mientras que la prestación económica corresponde al Instituto Nacional de la Seguridad Social. Esta separación puede dificultar la coordinación y la supervisión de los procesos.
También podrían haber influido determinadas mejoras laborales, como los convenios que complementan la prestación hasta alcanzar el 100% del salario o la eliminación de algunas penalizaciones retributivas para los empleados públicos.
A ello se suma la saturación del sistema sanitario. Las listas de espera pueden retrasar diagnósticos, tratamientos y revisiones médicas, prolongando la duración de las bajas. El buen comportamiento del empleo y de la economía también aparece entre los elementos relacionados con el incremento de estos procesos.
El fenómeno convive, sin embargo, con una realidad opuesta: numerosos empleados continúan trabajando a pesar de encontrarse enfermos. Un estudio de Eurofound señala que el 31% de los trabajadores europeos ha acudido a su puesto estando enfermo durante los últimos doce meses o desde que comenzó su empleo.
En España, uno de cada cuatro trabajadores afirma sentirse físicamente exhausto por su actividad profesional, mientras que un 14% reconoce sufrir agotamiento emocional. Estos datos reflejan que el debate sobre las bajas laborales no solo afecta a la sostenibilidad de las prestaciones, sino también a la salud, las condiciones laborales y el funcionamiento del sistema sanitario.


