Alexis Tsipras, el primer ministro de Grecia, ha llegado a Bruselas para reunirse con el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, y el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, con la finalidad de poder abordar la situación del país y de las negociaciones en torno al futuro de su rescate.
Tsipras ha llegado a la Eurocámara para reunirse con su líder, el socialista alemán, con quien se ha reunido unos quince minutos en privado antes de dar paso a un par de personas más de sus gabinetes al encuentro.
Durante la reunión, las discusiones se han centrado en la situación de Grecia y del programa de reformas asociado al segundo rescate financiero concedido al país, que desde el miércoles es objeto de nuevas negociaciones entre representantes griegos y las instituciones que formaban la troika.
Tras esta reunión, Tsipras se ha trasladado hasta la sede principal de la Comisión Europea (CE) para entrevistarse con Juncker.
Esta es la segunda vez que Tsipras se desplaza a Bruselas para reunirse tanto con Schulz como con Juncker, a quienes conoció anteriormente cuando los tres se presentaron durante la campaña de las elecciones europeas como candidatos a presidir la Comisión Europea, por los Socialistas, el Partido Popular y la Izquierda Europea.
La visita de Tsipras a Bruselas llega después de que este miércoles dieran comienzo las negociaciones entre Grecia y las instituciones que conformaban la troika, con el objetivo de lograr un acuerdo antes de finales de abril para cerrar la última revisión del programa de reformas y ajustes asociado al segundo rescate concedido al país.
Las conversaciones técnicas en Bruselas y Atenas se mantienen entre representantes helenos, la propia CE, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), con la novedad de la participación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), en el ahora rebautizado como «Grupo de Bruselas».
Para llegar a un acuerdo, será necesario que ambas partes consensúen un listado de reformas que sea aceptable tanto para Atenas como para los socios internacionales y de la zona del euro, y que Grecia dé muestras de que va a aplicarlas.
Esto permitirá también desembolsar la totalidad o parte de los 1.800 millones de euros que quedan en el fondo de rescate de la eurozona o de los 1.900 millones de euros que Atenas reclama al BCE procedente de los beneficios de las operaciones con bonos helenos.