Las máquinas contadoras de billetes escasean en Argentina

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Las máquinas contadoras de billetes escasean en Argentina

La inflación y la devaluación del peso en Argentina han mermado el poder adquisitivo de los billetes en los últimos años. El billete de mayor denominación es de 100 pesos y equivale actualmente a 12,7 dólares estadounidenses.

El Ejecutivo Nacional, liderado por Cristina Fernández, se niega a impulsar la emisión de billetes de mayor denominación, lo que ha obligado a los comerciantes a manejar una mayor cantidad de papel moneda para realizar sus operaciones.

Ante esta situación, los comercios han incrementado la demanda de máquinas contadoras de billetes, lo que ha traído como consecuencia la escasez de las mismas.

“En principio (las contadoras de billetes) solo eran usadas por bancos o grandes casas de cambio. Empezó a haber bastante cantidad de billetes en el mercado y bajaron los precios de las máquinas así que se incorporaron a supermercados, distribuidores de bebida, estaciones de servicio, pymes…”, así lo explica Víctor Rosas, gerente de ventas de la empresa Galantz.

Según Rosas, la empresa ha informado de un aumento del 40 por ciento en las ventas de contadoras de billetes el año pasado, lo que se suma al aumento del 25 por ciento que se había contabilizado en 2012, gracias a la expansión del mercado.

La escasez de las máquinas no sólo se presenta por el incremento de la demanda. Rosas explica que las empresas del sector se han visto afectadas por las restricciones a las importaciones que impone el Gobierno de Argentina, ya que las máquinas se producen en su mayoría en Corea y China. Además, la entrega de la mercancía por lo general es retenida por la aduana de Argentina, y las empresas critican el hecho de que las demoras pueden llevar meses.

Elías Wicnudel, dueño Elwic, otras de las compañías del sector explicó que “pequeñas empresas han incrementado su volumen de dinero en efectivo y necesitan agilizar el trámite”, por lo que también empiezan a adquirir estas máquinas.

De acuerdo a datos oficiales, Argentina cerró el 2013 con una inflación del 10,9 por ciento, aunque consultoras privadas elevan la subida de precios hasta el 28,3 por ciento. Ante la desconfianza en las cifras oficiales, criticadas desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), el nuevo equipo económico del Gobierno cambió la metodología de medición de la inflación.

El nuevo Índice de Precios al Consumidor arrojó una inflación del 3,7 por ciento para el primer mes de 2014, el mayor aumento de precios en un mes en más de una década.

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